El vendaval del Liverpool arrasó con el Barcelona en el juego de ida de la semifinal de la Champions League. Cuatro goles le encajó, en una remontada memorable por parte del equipo de Klopp, que se cobró todas las facturas del Camp Nou de golpe.

Cuando no se había cumplido la hora de partido había logrado la proeza de igualar la eliminatoria, con los goles del belga Divock Origi (7) y un doblete en apenas dos minutos del holandés Giorginio Wijnaldum (54, 56), que había entrado tras el descanso en sustitución del lateral izquierdo escocés Andrew Robertson, que se había lesionado en el primer tiempo en un choque.

Y cuando el partido se dirigía hacia la prolongación, una jugada del lateral derecho del Liverpool, Trent Alexander-Arnold, en el minuto 79, dio el pase a la final al
Liverpool. Cuando la defensa del Barcelona estaba inexplicablemente descolocada y esperaba un lanzamiento de tiro de esquina por alto, el lateral inglés lanzó raso el balón a Origi, que marcó el tanto de la clasificación, dejando el marcador global 4-3.

Sergio Busquets fue el encargado de dar la cara nada más terminar el partido y el cinco del Barcelona al borde del llanto pidió disculpas a la afición. “Pedir disculpas a la afición porque después de lo de Roma te vuelve a pasar esto, es muy duro caer así con un buen resultado en la ida”, dijo.

Liverpool, que jugaba sin sus dos estrellas, Mohamed Salah y Roberto Firmino, lesionados, clasificó además a su segunda final consecutiva, tras caer el año pasado en Kiev contra el Real Madrid. Ahora esperará rival del duelo que se disputará hoy entre el Ajax y el Tottenham a partir de las dos de la tarde.

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