Germán Palomo García

 

Así como huilenses celebramos con regocijo el otorgamiento a la médica, investigadora y emprendedora huilense del premio a la emprendedora del año en Sillicon Valley en noviembre pasado en San Francisco, California, convirtiéndose en la primera colombiana en recibir un premio de mujeres en emprendimiento en tecnología en Sillicon Valley después de ser seleccionada entre más de 30 mujeres en ciencia de los Estados Unidos, hoy como colombianos nos enorgullece saber que el bogotano Sebastián Palacios ganó la medalla a la excelencia científica que otorga  la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, dos prestigiosas universidades del mundo de acuerdo con crónica del diario El Espectador del domingo pasado. Los estudios de Sebastián Palacios consisten en preparar células madres de la misma forma en que se programa un computador. Como siempre ocurre, el premio de Palacios salió reseñado en los periódicos de Harvard y en otros medios según la crónica fuente, pero en Colombia pasó inadvertido. Además de estos dos hechos y, obvio, en menor escala, la participación de alumnos y docentes de robótica del SENA del Huila a finales de 2017 en México, donde lograron un segundo lugar y los trabajos de otro emprendedor tecnológico Rafael Armando Plazas, entrevistado en el personaje de la semana de la cadena Caracol el pasado domingo, son buenos ejemplos de que la tecnología es una tarea que tiene que priorizarse en todas las disciplinas del saber en los procesos formativos de hoy. Bien lo intuíamos hace 15 años cuando se estructuró la Agenda Interna del Huila cuando, a manera de ejemplo, se definió la apuesta productiva agroindustrial, PERO agregándole la condición de base tecnológica para invitar a que todos los proyectos (al igual que la piscicultura y la minería) tengan en cuenta para contemplar el futuro con el componente tecnológico. En esto anda el mundo y no nos es permitido desconocer esta realidad. Como lo he dicho tantas veces, el gran reto para la educación superior de nuestro entorno es incorporar fundamentos tecnológicos a partir de la investigación aplicada. Mucho se ha avanzado en el mundo prácticamente en todas las actividades y está al alcance de todos. Los convenios con universidades del país y el exterior están disponibles y se pueden lograr para incorporar rápidamente el componente tecnológico de interés. Sé que algunas de nuestras universidades han logrado acuerdos, pero desconozco su puesta en práctica. Es interesante volver a la idea de integrar a estos huilenses y colombianos al desarrollo de la región. La virtualidad permite, sin necesidad de residencia en el país, enseñar a distancia estos procesos. Conozco profesores que viven en Neiva y dictan en universidades chinas. ¿Por qué no aplicar esta experiencia? La necesitamos para construir un futuro mejor que no me cabe duda, sí es posible.

Comentarios

Compartir
Artículo anteriorUn reto para educadores
Artículo siguienteUso del glifosato