La Corte Suprema de Justicia adelantó la audiencia preparatoria en el caso contra el exmagistrado Gustavo Malo Fernández. El alto tribunal tomó la decisión de dictarle medida de aseguramiento en centro penitenciario. Según la Corte, el exmagistrado es un “peligro” para el desarrollo del proceso.

El haber ocupado un lugar privilegiado en la cúpula de la justicia, a la que pocos llegan, fue la razón que llevó a que tres magistrados tomaran la decisión de detenerlo en vista de que representa un riesgo de obstrucción a la justicia. Al exmagistrado de la Sala Penal le endilgan cinco delitos como pieza clave del llamado ‘Cartel de la Toga’. Un grupo de corrupción que se gestó en el alto tribunal y por el cual investigados habrían sido favorecidos, a cambio de pagar gruesas sumas de dinero.

Malo es procesado por los delitos de cohecho propio, concierto para delinquir, prevaricato por acción, prevaricato por omisión y utilización de asunto sometido a secreto o reserva.

El caso de Malo llegó a la Corte ya que en diciembre del 2018 el Senado le envió el proceso pues, con una votación apabullante, se aceptó la acusación que le hizo la Comisión de Acusaciones.

 Según la acusación en su contra, “se encontró que existen serios indicios que permiten concluir la participación de Malo Fernández dentro de una organización criminal encaminada a favorecer a aforados”.

En la acusación se mencionan dos procesos en los que supuestamente Malo interfirió: El primero fue del exsenador Musa Besaile, quien le habría pagado 2000 millones de pesos para declararlo inocente. En el segundo, el también exsenador Álvaro Ashton habría pagado $600 millones para desviar una investigación en su contra.

“El magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia Gustavo Enrique Malo se concertó con funcionarios y particulares, para abordar aforados que tuvieran en curso procesos de única instancia al interior de la alta corte y conseguir decisiones contrarias al derecho a cambio de coimas y dádivas”, señaló el informe en su momento.

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