El cuerpo de Anyi Yiseth Caballero de 18 años, fue encontrado sin vida y a orillas del río Aipe, el pasado 13 de enero de 2019.

Los ánimos de su familia de que la suerte de Anyi Yiseth Caballero Ordoñez hubiera sido otra completamente diferente, se esfumaron cuando el Instituto de Medicina Legal confirmó que el cuerpo hallado el pasado 13 de enero de 2019 a orillas del río Aipe en avanzado estado de descomposición, era el de la joven de 18 años de edad.

Desde principios de año, tras varios días sin tener noticias de ella, algunos de sus allegados habían anunciado a las autoridades y medios de comunicación sobre su desaparición. Con unos pocos datos que les entregaron otros habitantes de calle con quienes Anyi Yiseth tenía cierta convivencia, habían iniciado su angustiosa búsqueda. Un tatuaje de una colorida calavera mexicana que tenía en una de sus piernas, era la principal pista para dar con su paradero.

Durante ocho días la buscaron por los alrededores de la Hostería Matamundo por donde solían visitarla y llevarle comida. También escudriñaron por el borde del río Magdalena, pues les habían dicho que a Anyi la habían matado a puñaladas y tirado al afluente. Finalmente la búsqueda tuvo un triste resultado.

Luego de haber realizado el levantamiento de aquel cadáver hallado en la orilla del río Aipe, fue ingresado a Medicina Legal para practicarle el examen genético forense, que permitió dar con su plena identidad, estableciendo que efectivamente se trataba de Anyi Yiseth Caballero Ordoñez.

Sin embargo, a cumplirse ya cuatro meses de la muerte de la adolescente, su cuerpo continúa en la morgue y sometido a estudio forense que aporte a la investigación de las causas que originaron su deceso y a los hechos que lo rodean. Mientras tanto, sus allegados continúan esperando les entreguen el cuerpo de la jovencita para darle la bendición en su sepultura.

 

Pérdida en las calles

La corta vida de Anyi Yiseth, estuvo marcada por soledades y penurias. Su destino dio un giro total cuando a la edad de 14 años, su madre Sandra Edith Caballero Ordoñez perdió la libertad, corría entonces el año 2013. Una condena de 27 años de prisión enfrenta en la Cárcel del Distrito Judicial de Neiva, en Rivera, al ser hallada culpable por un Juez de la República de integrar una banda delincuencial denominada ‘Los del Hueco’, que extorsionaban a residentes y visitantes en el asentamiento Miraflores, obligándolos a desplazarse.

La suerte entonces de sus cuatro hijas de 3, 5, 8 y 14 años, cambió. Quedaron bajo la protección del Instituto de Bienestar Familiar, en un hogar sustituto.

Pero la mayor de las niñas, Anyi Yiseth, no sobrellevó aquella nueva situación. A los pocos días se voló de aquel sitio, cogió la calle y se perdió en el mundo de la drogadicción. “Así vivió durante casi 5 años, se convirtió en habitante de calle, sin que el ICBF hiciera nada por recuperarla. Fueron varias las veces que me acerqué allá y les pedí que la buscaran, la ayudaran, pero decían no poder hacer nada porque eso no era una cárcel y que ya ella era consumidora de alucinógenos, y necesitaba otro tipo de atención”, manifestó una de las allegadas a la adolescente, quien pidió no publicar su nombre.

La joven era más conocida como ‘la calva’, apodo que le colocaron los del barrio hace varios años cuando se hizo cortar el pelo bien bajito. Pero últimamente dejaba lucir una larga y oscura cabellera.

Según se comenta, la de Anyi siempre había sido una familia muy unida, y se separaron sólo cuando Sandra, la madre, cayó en la cárcel. La progenitora, desde su sitio de reclusión, manifestó al Diario LA NACIÓN a través de una carta, encontrarse muy afectada por lo ocurrido con su hija, y que pese a estar privada de la libertad, siempre ha estado pendiente de ella y de sus hermanas.

“El 19 de diciembre de 2018 el Juzgado Cuarto de Familia ordenó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar la búsqueda inmediata de Anyi Yiseth, y hasta la presente esa entidad no se ha pronunciado del paradero de mi hija ni viva ni muerta. El Icbf tiene la responsabilidad, ya que esta entidad manejó la medida de restablecimiento de derechos, tuvo la posición de garante frente a mi hija”, menciona Sandra Edith Caballero Ordoñez en su misiva.

La madre, en medio de toda esta calamidad, hace un llamado a las autoridades competentes para que haya celeridad en el debido proceso y se haga justicia por la muerte violenta de su hija.

Como sucedió con Diana Patricia Hernández de 35 años de edad, una habitante de calle a quien le prendieron fuego mientras dormía en un céntrico sector de la ciudad de Neiva, el de Anyi Yiseth Caballero Ordoñez se convierte en otro preocupante ataque contra esta población, y se espera que logren ser esclarecidos por las autoridades.

La madre de la joven, desde la Cárcel de Neiva libra toda una lucha por que se haga justicia en la muerte de su hija.

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