Por: Eduardo Gutiérrez Arias

El Gerente General del Banco de la República en Colombia, Juan José Echavarría, en unas declaraciones para la prensa manifestó que la polarización política que vive el país está afectando la economía y contribuyendo a su bajo rendimiento. En los primeros 3 meses del presente año, está creció al 2.8%, por debajo de la meta del gobierno que la fijo en el 3.2% para el presente año. Dos días después Bruce Mac Máster, presidente de la ANDI coincidió con la apreciación de Echavarría y les pidió al Presidente de la República, Iván Duque y a los Congresistas, bajar el tono de la confrontación política por los efectos nocivos que ella traía para la inversión y el desarrollo económico.

No comparto estas apreciaciones. Lo que afecta a la economía no es la polarización política sino el riesgo de regresar a la guerra después que en una difícil y prolongada negociación que duró 5 años, entre las FARC y el Estado colombiano, se logró un acuerdo firmado finalmente en el teatro Colón el 24 de noviembre del año 2016 que dio fin a un conflicto armado de 53 años y permitió el desarme de la guerrilla más poderosa de toda Latinoamérica, desmovilizando 13.000 combatientes, la entrega de sus bienes y su conversión en un partido político legal. Esto no le ha gustado a Álvaro Uribe, a Néstor Humberto Martínez, ni al Centro Democrático. Ellos no quisieran ver a los guerrilleros en el Congreso pronunciando discursos sino en el monte echando plomo, como lo insinuó Uribe en su debate con Petro sobre el tema de la JEP. Y hacen muchos esfuerzos por recrudecer la violencia y la guerra. Han forzado al presidente Duque a Romper las negociaciones de paz con el ELN, quieren extraditar de cualquier manera a Santrich y a la mayoría de comandante de las FARC. De hecho han forzado a exguerrilleros como Iván Márquez, el Paisa, Romaña y otros, a regresar a la clandestinidad. El fenómeno del paramilitarismo se ha reactivado nuevamente. Zonas del país como Chocó, Norte de Santander, Nariño y Cauca, sufren una violencia peor que la vivida en época del pasado reciente y el asesinato de líderes sociales va en aumento.

La pretensión de la extrema derecha de romper los acuerdos de La Habana, acabar con la JEP y volver a la guerra, es lo que frena la inversión, desestimula los negocios y afecta la economía. Y buena parte de la responsabilidad esta en los grandes empresarios que apoyan y estimulan la irresponsabilidad  de esta derecha radical representada principalmente en el Centro Democrático.

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