Alexander Molina Guzmán

Hace unos días el Obispo de Neiva escribió un artículo titulado “Un cristiano no debe ser comunista”, publicado en este diario. Sugiere un debate interesante, porque si “un cristiano no debe ser comunista”… ¿debería ser capitalista? Es una discusión que sería más extensa que dos cuartillas. Pero bien, teniendo como presupuestado lo dicho por el obispo, como ciudadano digo que ni la dictadura del comunismo, ni la dictadura del capitalismo son saludables. Porque, aunque el obispo no lo crea, aunque lo vea (¿cuestión de fe?), el capitalismo es una dictadura impuesta por los que descubrieron que tenían poder económico para capturar el Estado a su favor e imponer y mantener sus intereses de clase, incluso a ¡sangre y fuego!  ¿O el capitalismo se ha impuesto de manera angelical?

El obispo determina que el comunismo busca “matar al burgués para que impere el proletario; por ello se requiere como paso previo, la dictadura del proletariado”. Lo cual no es cierto, pues ese sistema lo que busca es la “inexistencia de clases sociales”. El obispo se confunde, y confunde, con el término “inexistencia” y lo interpreta como la eliminación física y total de una clase social (eso no quiere decir que en la toma violenta de un poder, el poder del Estado por ejemplo, no haya muertos). En consecuencia, el obispo pregunta “¿un cristiano puede aceptar el asesinato del otro?” Pues no, un cristiano no debería aceptar el asesinato del otro, ni en el sistema comunista ni en el capitalista. Porque en el capitalismo se permite el asesinato del otro con tal de seguir ostentando ese poder económico y político que se posee. ¿En qué país vive el obispo? No ha visto que en este país muchos capitalistas asesinan al otro con tal de seguir teniendo hasta lo robado ¿Por qué ocultar eso? Muchos de los que robaron la tierra a los campesinos son “prestantes capitalistas” que no quieren devolver lo robado, así tengan que mandar a asesinar al que reclama lo robado…con el silencio cómplice de la Iglesia y de muchos “cristianos”.

Dice el obispo. “Amigo lector: indíqueme un país comunista que haya llegado al paraíso sin clases sociales y gocen de la libertad. ¿Por qué tienen que construir muros? Si son tan felices”. ¿Cree que el capitalismo nos trajo al paraíso y que somos felices con la división de clases? Y se hace el de la vista gorda, pues esquiva una realidad: El capitalismo aplaude la construcción de muros, como en Israel, o como lo ha hecho y lo quiere seguir haciendo Estados Unidos contra México.

 

 

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