Rodolfo Valderrama

Rodolfo Valderrama.

Nuestro modelo de salud requiere de cambios radicales pues representa un atentado contra la salubridad; desde que se introdujo la privatización durante la administración de César Gaviria los afiliados han sufrido muchas situaciones dramáticas, esto se ocasiona principalmente porque toda empresa privada tiene  como objetivo primordial la ganancia; pese a las graves fallas, solamente se han presentado ligeros cambios que nada resuelven, y en las actuales circunstancias varios factores impiden las reformas requeridas como se mencionará al final.  Recordemos los negociados en Saludcoop cuando el presupuesto de salud perdió  billones de pesos, una estrategia ha sido declararse en quiebra y no responder, esa crisis condujo al cierre de más de 20 clínicas que habían costado una billonada a los aportantes; como hace más de un año se produjo el cierre es previsible que  dichas instalaciones y equipos hayan sufrido un gigantesco deterioro, algo  propio de la racionalidad capitalista pero  a la luz del sentido común significa corrupción e indolencia de dirigentes oficiales y privados.

 

Recientemente se ordenó el cierre de Medimás, asunto que si se confirma, el gobierno se propone distribuir sus cuatro millones de afiliados entre 15 Eps, clasificadas como “buenas”; lo anterior implica que estas entidades van a incrementar sus cotizantes entre 25 y 30%, un gran negocio, pues sus ingresos se aumentarán de inmediato, lo que no harán esas empresas es aumentar  instalaciones, personal médico, administrativo y otros elementos  en proporción similar, pues ya conocemos la perversidad de dichos organismos.

 

Son varios los factores de la tragedia que padecemos por la malignidad del sistema, y lo peor, la tendencia hacia algo más catastrófico. Primeramente, tenemos un Congreso comprometido con las Eps, inclusive muchos legisladores son accionistas; otro factor es la reducción relativa del empleo formal y estable que debilita los aportes para salud; el envejecimiento poblacional hace que el alto  porcentaje de mayores demanden más servicios, esto contrasta con la inelasticidad para la formación de especialistas; la pasividad de la iglesia en reivindicaciones sociales, esto no amerita un debate, mientras que por dogmatismos se enardecen y movilizan, es el caso del aborto cuando defienden el derecho a nacer  más no a la subsistencia; la oposición política ha sido apática y complaciente con atropellos como la extinción del carácter vitalicio pensional o con la llegada de más clientes a las EPS sin  que aumente el servicio, qué decir de nuestro adormecido pueblo por asuntos vitales pero rabiosos en asuntos triviales, ignoran el desempleo o la carencia de salud, pero enloquecen por un triunfo deportivo.  La crisis venezolana hace más patética lo descrito anteriormente.

rodovaldi@hotmail.com

 

 

Comentarios