Resulta difícil de entender la decisión que ha tomado la Corte Constitucional sobre el consumo de alucinógenos y alcohol en los espacios públicos. Basta echar un vistazo por las redes sociales para medir el clima de inconformismo en torno a la determinación del alto tribunal.

Al tumbar apartes de los artículos 33 y 140 del Código de Policía que prohibían el consumo de sustancias alucinógenas y de bebidas embriagantes en espacios públicos, la Corte Constitucional ha expuesto que esta medida viola el libre desarrollo de la personalidad. “Si alguno con una cerveza se descontrola, la Policía debe intervenir no porque haya consumido cerveza sino porque agredió a otra persona. Acá lo que se está protegiendo es que no haya alteraciones de la convivencia. Encontramos que no necesariamente el consumo genera esa alteración”, han sido algunas de las razones de los magistrados que votaron la polémica decisión.

La presidenta de la Corte Constitucional, Gloria Ortiz, ha dicho que “el Estado no diseña tu plan de vida. Las personas tienen la libertad de tomar las decisiones. Encontramos que esta norma está más asociada a intervenir en una decisión que es personal que a una disposición que garantice la convivencia”.

Las consideraciones de la Corte son respetables, pero parecen distantes en extremo de la realidad. En Neiva, por ejemplo, en los barrios, comunas y corregimientos, muchos niños no pueden utilizar parques ni polideportivos porque consumidores de marihuana y bazuco se han apoderado de estos escenarios. Y las normas del Código de Policía en ese sentido buscaban impactar este fenómeno.

Lamentablemente, la decisión de la Corte Constitucional envía además un mensaje equivocado en momentos en que el país está librando una lucha fuerte contra el comercio de alucinógenos.

Nadie sabe del ‘infierno’ que es el mundo de las drogas hasta que no toca a sus puertas.

 

“Lamentablemente, la decisión de la Corte Constitucional envía además un mensaje equivocado en momentos en que el país está librando una lucha fuerte contra el comercio de alucinógenos”

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