Por: Francisco José García Lara

Usando la memoria e investigando entenderíamos con facilidad que no hay razón para el matoneo contra la Corte Constitucional por un reciente fallo.

Recordemos por ejemplo las épocas del estado de sitio de la Constitución de 1986, el cual permitió normas como el estatuto de seguridad mediante el cual y argumentando supuestas alteraciones del orden público se cercenaron los derechos individuales llegando al extremo de justificar torturas.

La Constitución de 1991 representó un gran avance en ese sentido y así lo ha interpretado la Corte Constitucional en reiterada jurisprudencia declarando inexequibles varias normas, independientemente que las mismas tengan intenciones loables, porque mediante las mismas no se puede consagrar una vulneración a un derecho ya que hacerlo es contrario a la Carta Magna. Dicho de otra manera, no es constitucional violar derechos individuales para presuntamente preservar los colectivos.

De otro lado, investigando fácilmente encontramos los múltiples estudios que demuestran que las medidas restrictivas no reducen el consumo de drogas o alcohol, por eso países como Holanda hace rato avanzaron a estrategias educativas y de salud pública dejando de lado las inútiles prohibiciones, con resultados significativamente superiores a otros países, como el nuestro, que insisten en restringir su uso.

En consecuencia, debemos entender que la decisión de la Corte Constitucional no es absurda o inadecuada, simplemente es el cumplimiento de la Constitución de 1991 en cuanto a derechos individuales, respondiendo a su vez a las contundentes evidencias científicas sobre la inutilidad de tales prohibiciones.

Lo que se evidencia es que aún existe en el país una buena porción de colombianos que añora medidas como el estado de sitio y la posibilidad de meterse en la libre decisión de las personas prohibiendo todo aquello que les incomoda, por esa razón no aceptan que existe jurisprudencia constitucional sobre el aborto, el matrimonio igualitario y la definición ampliada de familia.

No hay razón entonces para que hayan matoneado a la Corte Constitucional por el fallo que declaró inexequibles lo artículos del código de policía que prohibían el consumo de alcohol y sustancias alucinógenas en el espacio público, pues estos son contrarios a la Constitución Política, mucho más cuando existen otras normas que permiten combatir el microtráfico sin necesidad de cercenar derechos individuales de los colombianos.

Como corolario es pertinente mencionar que el actual ministro de defensa, cuando era presidente de Fenalco, se oponía a las mismas normas declaradas inexequibles, demostración inequívoca que no es cuestión de valores o principios, ya que ciertas posturas dependen de la conveniencia de quien paga el sueldo.

garcia.francisco@javeriana.edu.co

 

Comentarios