Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

¿Qué tienen que ver los niños con la decisión de la corte en torno al consumo de drogas y alcohol en los lugares públicos? Ahora utilizan los derechos de los niños para todo. Los que se oponen a respetar el Acuerdo de Paz aducen que cómo se les va a dar garantías a aquellos actores del conflicto armado que atentaron contra la integridad de los niños durante el conflicto; resulta un sinsentido decir esto cuando ni siquiera la Jurisdicción Especial de Paz – JEP – ha podido emprender las investigaciones que puedan determinar los posibles delitos que han cometido quienes han participado en el conflicto armado. Con el tema del fallo de la Corte Constitucional sobre permitir otra vez el consumo de drogas y alcohol en el espacio público todos salen a decir que hay que proteger a los niños. Cuan alejados están de la realidad nuestros pobres gobernantes. Ellos creen ciegamente en el mito del jibaro que está a las afueras de los colegios con dulces que vuelven adictos a los niños. Si eso alguna vez fue así, que no lo creo, pensarlo hoy es descabellado. El mundo ha cambiado, es más complejo, las drogas que existen son de los más diversos tipos y la comercialización ha pasado a darse a través del internet.

Mientras aquí prohíben las drogas, en otros países donde las han legalizado el comercio ilegal ha disminuido y se ha desincentivado el narcotráfico. La mentalidad de la prohibición anula los análisis sobre problemas realmente importantes que enfrentan las ciudades en Colombia. Mientras todos hablan de lo mal que se ve alguien tomando una cerveza en la calle, nadie advierte de la contaminación que aumenta y que deja todo tipo de enfermedades en los ciudadanos. Mientras se escandalizan porque alguien se fuma un cigarrillo de marihuana en la calle, nadie condena a quienes se enriquecen a costa de robarse la comida de los niños, condenándolos ahí sí a un problema grave.

La prohibición no ha llevado a ningún tipo de resultados frente al consumo de todo tipo de drogas; esto solo contribuye a aumentar los precios y a promover el narcotráfico. El modelo portugués alrededor del consumo de drogas es interesante. Las dosis mínimas están permitidas pero las políticas estatales ejercen un control con aquellos que son considerados adictos. Esto no solo ha reducido los niveles de consumo, también ha reducido los contagios de VIH por medio de jeringuillas, el índice de muertes relacionadas con drogas es cinco veces menor que en toda Europa y las personas acuden a los especialistas al no sentirse perseguidos. Es necesario salir de la lógica punitiva y avanzar hacia soluciones más pertinentes y, sobre todo, más realistas.

 

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