Alejandro Serna

Como neivanos en ocasiones no nos percatamos de toda una potencialidad que tenemos partiendo de nuestra riqueza cultural y del folclor en nuestro territorio, que tan solo nos acordamos de estas festividades cuando resuenan las tamboras en los meses de mayo y de junio, todas unas vísperas propicias para que ¡Hablemos del San Pedro en Neiva!

Para empezar la presente reflexión valdría la pena cuestionarnos: ¿Cómo hablar de cultura San Pedrina en nuestro municipio, si ni siquiera tenemos un Plan Decenal Cultural de Neiva?; ¿Cómo pretender darles importancia a los gestores culturales cuando no se les da participación? siendo hoy invisibles, ya que ni si quiera están censados en nuestro municipio y finalmente ¿cómo pretender sentirnos orgullosos de nuestra riqueza tradicional si aún desconocemos nuestras raíces culturales?

Mientras que desde la Administración Municipal no se piense que nuestras festividades son una fuente de riqueza y no me refiero solamente a la cultural, sino también como instrumento idóneo para la dinamización de la economía de toda una población, no avanzaremos a una etapa más prospectiva.

Mientras no veamos que el baile del “Sanjuanero Huilense” y las rajaleñas sean nuestros principales objetivos para comercializar, así como lo hizo la ciudad de Buenos Aires con el Tango Argentino, que hoy es toda una cultura digna de mostrar y de masificar mundialmente, no lograremos vivir de nuestros arraigos culturales. En últimas, estas oportunidades estarían muy acordes con el planteamiento de las economías naranjas y con la generación de nuevos emprendimientos para los neivanos.

Si queremos empezar hablar de San Pedro en Neiva para verlo como una potencialidad, debemos generar identidad en nuestra ciudad y realizar algunos cambios, por lo que propongo:

Primero: Realizar un Plan de Salvaguarda para que el Concejo Municipal declare patrimonio cultural el “Festival Folclórico del Bambuco de Neiva”.

Segundo: Cambiar la denominación del reinado a “Certamen de la mejor interpretación del sanjuanero huilense en Neiva” para gestionar así recursos del ante el Ministerio de Cultura.

Tercero: Fortalecer la Secretaría de Cultura de Neiva con rubros presupuestales suficientes, para que nuestra festividad se planifique y se promocione todo el año como una política pública y esta no solamente se circunscriba en el mes de junio.

Cuarto: Creación del Instituto Municipal del Sanjuanero del Huilense, para que sea una escuela de danzas y de música de carácter público.

Quinto: La creación del Museo Municipal del Bambuco, donde se resalte todos nuestros personajes históricos y culturales, ya que el que operaba en el Centro de Convenciones hoy no está en servicio.

Finalmente, sino cambiamos nuestro “chip” mental en el que consideremos que: por medio de las artes, nuestras festividades y la cultura se logra forjar neivanidad, que es el camino indicado para el desarrollo de nuestra tierra de promisión.

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