Norberto Antonio Castaño Buitrago

 

Las cifras son contundentes. En el caso del Huila, según cifras del Departamento de Policía Huila, en los primeros cinco meses del año 2019 han sido asesinadas 73 personas, de las cuales 48 residían en la zona rural, encontrando como causa principal las riñas en estado de embriaguez, las disputas por linderos de predios y motivos pasionales.

En Colombia, se afirmaba que el conflicto armado con las Farc era el principal generador de homicidios pero hoy las cifras dicen lo contrario. En el 2016 se cometieron 2.271 homicidios en los 161 municipios en los que había presencia de esa guerrilla, en el 2018 la cifra de asesinatos en estas poblaciones llegó a 2.957, es decir que hubo 686 muertos más, un incremento del 30 por ciento con respecto al 2016.

Expertos afirman que la intolerancia es el factor que más incide en este incremento. En muchos casos los homicidios se producen por venganzas personales, ajustes de cuentas o el famoso refrán “ojo por ojo, diente por diente”, ya que se ha perdido la credibilidad en la justicia y se opta por tomarse justicia por mano propia.

Andrés Nieto, experto en seguridad de la Universidad Central, dice que los casos de intolerancia son un escenario común, especialmente en el hogar, la vía pública, el servicio de transporte, la vecindad, e incluso el ámbito laboral, siendo los fines de semana los días en que más se presentan episodios de agresión.

“Es preocupante que el escenario más común en que se presentan actos de intolerancia es el hogar. Lastimosamente el espacio donde debe estar la persona más tranquila o estar en su zona de confort, resulta siendo el espacio más peligroso y de mayor confrontación”, afirma Nieto.

“Colombia ha sido un país muy intolerante hacia el otro, hacia la diversidad, hacia la diferencia, el color, el sabor, el olor, el valor y el decir diferente”, afirma por su parte Fabián Sanabria, Doctor en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

Sanabria considera que a Colombia le quedan “años luz” para tratar de avanzar en el reconocimiento y la valoración de lo diverso, y además que la tarea para resolver las diferencias radica en la cultura y la educación.

Vale la pena recordar que en 1995 la UNESCO declaró el 16 de noviembre como el Día Mundial para la Tolerancia.

 

 

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