El empresario de la construcción, Aníbal Rodríguez, condecorado hoy con ‘La Vorágine’.  Foto: Sergio Reyes.

El empresario de la construcción y además presidente de Camacol – Huila, Aníbal Rodríguez, condecorado hoy con ‘La Vorágine’ en el marco de los 25 años del Diario LA NACIÓN, cuenta su historia y a través de ella, la transformación del sector de la construcción desde los años 80. Habla del secuestro que marcó la vida de su familia.

Hablemos de su historia como uno de los empresarios más representativos de la región, ¿Qué tanto se ha transformado el sector de la construcción desde que se dedica al negocio?

 

Yo empiezo las primeras actividades en construcción en los años 80, en el año 83 cuando con otras personas fundamos la primera empresa constructora que se denominó Briñez y CIA LTDA y que con el tiempo hacia los años 90, llegó a constituirse como la empresa más importante de la región en materia de construcción, en términos generales.

 

¿Y cómo se movía el sector en esa época?

En aquella época las condiciones del mercado eran completamente diferentes a las que hoy tenemos, Neiva era una ciudad muy pequeña que apenas empezaba a generar un proceso de transformación urbana hacia lo que conocemos en la actualidad. En ese momento estaba en vigencia el Upac como mecanismo para la financiación de vivienda a los compradores y el sistema Upac estaba atado directamente al comportamiento de la tasa de interés.

 

A raíz de eso se dio una de las crisis más graves del sector de la construcción, ¿qué pasó? ¿Cómo lo sorteó?

 

Por los años 80, la inflación en Colombia era de dos dígitos y la inflación generaba que las tasas de interés tuviesen el mismo comportamiento. Tuvimos una bonanza muy importante finalizando y los años 80 y comenzando la década de los 90, porque en aquella se construía para vender, a diferencia de hoy que primero vendemos y después construimos, entonces normalmente las empresas constructoras iniciaban los proyectos, en el camino los iban vendiendo o esperaban hacia el final para venderlos, y en los años 90 la demanda era de muy buen nivel y la característica era que los proyectos se comercializaban sin ninguna dificultad en la medida que la gente los pudiera ver. Hacia mediados de los años 90, hubo un desbordamiento de las tasas de interés, crecieron enormemente, entonces las obligaciones empezaron a crecer, hasta un punto tal, que el saldo de los créditos que tenían las personas, llegaron a tener un precio por la acumulación de intereses, superior al valor de las viviendas.

 

¿Cómo afectó esto al gremio?

 

En ese momento la gente no puede pagar los créditos y empieza una devolución masiva de las viviendas a los bancos y se genera una crisis, porque la demanda se estanca, y los constructores que para esa época construíamos para vender en todo Colombia, nos quedamos con los inventarios. Hubo una quiebra masiva de empresas constructoras, se quebraron algo así como 5.000 empresas constructoras en Colombia, todas las grandes que conocíamos en esa época y muchas de las que hoy están en el mercado, tuvieron que reestructurarse financieramente, reestructurar sus pasivos y tratar de empezar progresivamente a salir de la crisis.

 

¿Cómo es la condición actual del mercado para el sector de la Construcción?

Hoy después de algo más de 20 años de haber finalizado la crisis del Upac, ya la gente ni siquiera se acuerda de las circunstancias del aquel momento, pero la industria como tal si aprendió la lección y la lección en buena medida fue esa, que primero se comercializan los proyectos, y entonces, el movimiento de oferta de la industria de la construcción sigue de cerca el comportamiento de la demanda y no al revés. De manera que hoy en Colombia tenemos una industria sana, desde el punto de vista de su comportamiento, obviamente se sigue moviendo por ciclos, porque la industria de la construcción es eminentemente cíclica, pero la garantía es que la oferta se va modulando de acuerdo al comportamiento de la demanda.

 

¿Qué es lo que en estos momentos marca la pauta en el sector de la construcción?

Hoy en día estamos vendiendo a nivel agregado una cifra muy similar a la cantidad de viviendas que vendíamos hace 5 años, un poco menos, pero digamos que no estamos muy lejos de esa meta. Ha habido un desplazamiento de los segmentos que más se comercializaban anteriormente, hace unos pocos años, vendíamos más NO VIS, segmento medio y alto, hoy estamos vendiendo mucho más VIS, porque ahí es en donde se ha concentrado el grueso de la demanda, 70 u 80% de la demanda nacional está en los segmentos de vivienda prioritaria y vivienda de interés social, pero adicionalmente, los estímulos que otorga el Gobierno Nacional para la compra de vivienda están focalizados especialmente en estos segmentos poblacionales, lo que hace que la demanda en vivienda de interés social se vuelva más robusta.

 

A propósito de los subsidios del Estado, ¿Cómo reciben los recientes anuncios del Ministerio de Vivienda para impulsar el sector?

 

De manera muy positiva, las medidas anunciadas por el Ministro de Vivienda apuntan en la dirección correcta y es a buscar que de nuevo, la industria de la construcción vuelva a tener tasas de crecimiento positivas y de esa manera ayudemos a reforzar la tasa general de crecimiento de la economía. Las tendencias parecen indicar que la economía colombiana está otra vez reactivándose y vamos a empezar a crecer por encima del 3%, si tenemos una industria de la construcción que salga del terreno negativo y empiece a crecer a tasas normales y tasas normales son el 3% o 4%, en esa medida estaremos ayudando a jalonar el producto interno, porque la meta de mediano plazo es que Colombia pueda lograr aún tasas superiores al 4%. Esto lo que significa es que el Gobierno Nacional a través de las medidas anunciadas por el Ministro, le están apostando a robustecer las herramientas de financiación de la vivienda de interés social y a fortalecer los segmentos medios.

 

¿Eso cómo va a impactar la economía del país?

 

Esto tiene enormes implicaciones, una de carácter social, es un nivelador social, porque permite que las familias de menores recursos mejoren su calidad de vida, en segundo lugar, dinamizan la industria de la construcción que es un sector que le pega muy fuerte al ciclo económico en su conjunto porque la demanda agregada de la industria de la construcción, impacta de manera directa aproximadamente 32 industrias adicionales y eso produce una espiral virtuosa en materia de crecimiento económico, que apunta a mejorar la demanda agregada de bienes y servicios en toda la economía del país y por esa misma dinámica se presenta un efecto multiplicador en la economía colombiana, que termina impactando muy fuertemente el crecimiento del producto interno bruto.

 

¿Y cómo está la oferta de vivienda en Neiva?

 

En la feria de Camacol de hace dos semanas, tuvimos algo más de 50 proyectos en oferta, en distintos segmentos, desde vivienda de interés prioritario hasta estrato 6, tanto vivienda urbana como vivienda campestre, vivienda unifamiliar como multifamiliar y lotes urbanizados. Eso lo que muestra, es que hay una reactivación de la oferta, porque se nos había caído completamente la promoción de proyectos, hoy estamos asistiendo a nuevos lanzamientos, a un incremento en los procesos de licenciamiento en la ciudad y eso es muy positivo porque todo ello está a tono, con las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional y con las nuevas condiciones del mercado. Hemos observado  que la demanda se viene recuperando desde el año pasado, no a ritmos tan altos como los que llegamos a tener en 2014 o 2015, pero si con una tendencia sostenida de recuperación en los próximos 2 o 3 años, porque las tendencias observadas, nos muestran que estamos transitando en la dirección de volver a poner la industria de la construcción como uno de los motores de la economía nacional.

 

Su secuestro fue un tema que dividió su vida en dos, ¿cómo se sale delante de una situación tan difícil?

 

Yo he tratado siempre en la vida de a las cosas negativas sacarle lecciones positivas, en efecto el secuestro marca un antes y un después en la vida de nuestra familia, desaparecieron emprendimientos que habíamos trabajado con mucho ahínco y mucha fuerza antes del secuestro como consecuencia de ese fenómeno, pero también se presentaron oportunidades nuevas, de alguna manera los años del secuestro fueron también una oportunidad de reflexión, en retrospectiva sobre lo que había yo hecho o dejado de hacer, y venía con la convicción clara de que tenía que volver a empezar bajo parámetros nuevos, adaptándome a las nuevas circunstancias, a las realidades económicas en que nuestra familia quedó después del secuestro.

Eso le implicó un volver a empezar cuando regresó a la libertad…

Pero un volver a empezar sobre la base de la experiencia que es un activo muy valioso, y sobre las oportunidades que se empezaron a dar con la ayuda de muchos amigos que nos tendieron la mano y pudimos volver a empezar. La organización que hoy tenemos, los grupos de trabajo que hoy existen, tienen su punto de arranque después del secuestro; en el año 2004 cuando yo retorno, vuelvo a empezar a trabajar solo y vamos progresivamente incrementando las actividades, sobre todo a partir del año 2005, entonces son 15 años en los que hemos logrado construir una nueva organización que hoy está posicionada como la empresa más importante de la región.

 

¿Cómo recibe este reconocimiento que le otorga el Diario LA NACIÓN en sus 25 años?

Es un honor, que recibo con humildad y lo entiendo como un reconocimiento a todas las personas que a lo largo de tantos años, me han venido acompañando en los equipos de trabajo de los distintos emprendimientos empresariales que hemos asumido. Este es un reconocimiento quizá el más importante de la región y en ese contexto lo entiendo.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios