‘Iván Márquez’ (Luciano Marín) no renunciará a seguir activo en la política.

RICARDO AREIZA

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La pérdida de investidura del ex jefe negociador de las antiguas Farc, Iván Márquez (Luciano Marín Arango) estaba cantada desde el mismo día en que anunció que no asumiría su curul.

Una semana después de la captura de Jesús Santrich, el 9 de abril del 2018, Márquez regresó al Caquetá, su tierra natal y se internó en la región de Miravalle. Desde allí anunció que no estaba interesado en asumir la curul, otorgada por efectos del acuerdo de paz, advirtió que no había garantías y desde entonces desapareció.

El 30 de mayo la JEP le abrió el incidente de desacato, ya que no ha comparecido a las citaciones. Aunque se acogió a esa jurisdicción no atendió sus llamados.

Desde entonces, su paradero es un misterio. También el de Hernán Darío Velásquez, ‘El Paisa’, antiguo comandante de la extinta columna Teófilo Forero.

La ‘muerte política’ fue decretada el viernes pasado por el Consejo de Estado por no haber asumido la curul en el término previsto.

El motivo

La corporación determinó, además, que en este caso no existió ninguna circunstancia de fuerza mayor que justificara la no posesión de su curul en el Congreso.

Como garantía para la reintegración política de la extinta guerrilla de las Farc-ep, la Constitución Política previó un régimen de transición que otorga al partido que surja de su desmovilización, cinco curules en cada cámara. Quienes resulten designados para ocupar estas curules, adquieren obligaciones constitucionales cuyo incumplimiento puede motivar un proceso de pérdida de investidura.

Otras razones

Pese a que estaba demostrado que no se posesionó, la corporación estudió si en su caso mediaba una renuncia al cargo. La figura de la renuncia, que operó en principio solo para los llamados a ocupar la curul es aplicable a quienes son designados en cumplimiento del régimen constitucional transicional para la terminación del conflicto.

Tampoco se encontró que la conducta estuviera justificada por una circunstancia de fuerza mayor. “La alegada inseguridad jurídica y física no constituye fuerza mayor porque las dificultades en la implementación del acuerdo no eran imprevisibles e incluso a ellas respondió su planeación progresiva; sus consecuencias respecto del demandado no eran insoportables como quedó demostrado con la posesión de sus compañeros de partido, y finalmente, la mera percepción de inseguridad no cumplía la condición de ajenidad” precisaron los magistrados.

Encontró, además, que el componente subjetivo también se acreditó en el proceso.  El alto tribunal entendió que  Márquez tuvo otras opciones para hacer frente a la situación de desasosiego que alegó públicamente, pues tuvo la posibilidad de diseñar salidas concertadas con su partido para no sacrificar su obligación de promover la reintegración política colectiva. Tampoco atendió las obligaciones que le imponía la constitución ni observó lo pactado en el acuerdo.

“La Sala determinó que, el propósito de la sanción sí se cumplía en este caso. Aplicar la sanción a quien decide no posesionarse sin que medien razones de entidad suficiente, protege la reintegración política colectiva de quienes dejaron las armas y evita que se defraude nuevamente la confianza depositada en el Acuerdo”, insistió la presidenta del organismo, Lucy Jannette Bermúdez.

Ivan y El Paisa, desaparecieron.

El retorno

Después de una serie de acciones armadas, especialmente en Caquetá, se rompió la tregua pactada con el presidente Belisario Betancourt.

El 2 de octubre de 1987, Márquez, se ausentó del congreso argumentando que no existían garantías. Un día antes había recibido una corona fúnebre en su apartamento y era objeto de seguimientos. “Mire, debo manifestarle que en los últimos días de mi actividad política, fui objeto de mucha persecución”, reveló en ésa época.

“Por estas razones, analicé que no había condiciones para seguir adelantando la actividad política sin el riesgo de perder la vida”, afirmó días después de haber regresado al monte en Caquetá.

Ahora, 32 años después, con el mismo argumento deja la vida pública y regresa a Caquetá. Aunque algunos sectores aseguran que están dadas las condiciones para que repita la historia, otros consideran que Márquez, no impulsará las disidencias. “Mientras respire siempre tendré vida política”, respondió en un lacónico trino. “Vamos pa’lante”, insistió.

“Aunque breve, esa declaración representa no una declaración de guerra, sino, una posición política, que seguramente promoverá al interior de su propio partido, expresó una de sus asesoras que prefirió no identificarse. “Todos sabíamos que eso era previsible, que la implementación de los acuerdos no iba a ser fácil”, agregó.

“Este es un problema jurídico y hay que dejar que las cortes actúen en derecho y que acojamos todo lo que decidan, o sino las cosas no funcionan. Que se respete el proceso legal de la Corte Suprema y la JEP”, aseguró el sacerdote jesuita Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad.

Por ahora, está previsto que Israel Zúñiga, conocido como ‘Benkos Biohó’ lo reemplazará en el Congreso.Israel Zúñiga,  ‘Benkos Biohó’ lo reemplazará en el Congreso.

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