Dios es una Familia, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que es como la Mamá, viven una relación de Amor que es necesario acoger más que comprender, sumergirse en ese Mar de Amor que es la Trinidad

Padre Elcías Trujillo Núñez

Hoy celebramos conjuntamente a los autores de esta Historia de Salvación que hemos ido celebrando a lo largo del año litúrgico: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la Santísima Trinidad. Algo revolucionario y nuevo en la historia de las religiones, puesto que ninguna se había atrevido a tanto. O sea, un Dios que es tres, sin dejar de ser uno. Hay religiones politeístas, monoteístas, monistas, pero eso de que se pueda ser monoteísta, creencia en sólo y único Dios, y a la vez casi se roce el politeísmo con eso de que son tres personas, no era tan fácil de asimilar. Sólo esto ha hecho correr ríos de tinta en la historia de la Iglesia y en las diferentes disputas teológicas que ha hecho correr incluso ríos de sangre. Y es que se nos olvidaba lo más importante: que la Trinidad no es ni un problema teológico ni un problema matemático, sino un Misterio de fe, es decir, algo que nos desborda racionalmente y que sólo se comprende desde la fe. Qué hermoso es saber que Dios en lo más profundo de su Ser es comunidad, es trinidad, es misterio de amor, de donación, de entrega. Los seres humanos somos imagen de ese Dios Trinidad, no sólo de un Dios Creador. Nosotros estamos habitados por el Amor y llamados a Amar. Sólo nos realizamos en plenitud cuando vivimos el misterio de este amor. La humanidad está llamada a vivir este amor divino, Un amor que tiene importantes consecuencias: la solidaridad, la fraternidad, la igualdad en la diferencia, la comunión, la paz, la confianza. Qué fantástico sería el mundo si fuera reflejo de la Trinidad. Especialmente en estos tiempos de tensión, tiempos de convivencia multicultural y plurirreligiosa. Qué fácil tendencia a querer igualar a todos, a asimilar a todos, sin tener respeto por las diferencias como legítimas. La Trinidad nos enseña que es posible la diferencia (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y la comunión (Un solo Dios). Dios es Amor y el hombre está llamado a vivir ese Amor. Tremendo compromiso al que estamos llamados hoy los que nos llamamos cristianos: ser reflejos del Amor trinitario de Dios, trabajar por la dignidad de todo ser humano, ser trabajadores y promotores de solidaridad y constructores de un mundo más justo y fraterno. Dejémonos de intentar comprender racionalmente a Dios. Dios es una Familia, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que es como la Mamá, viven una relación de Amor que es necesario acoger más que comprender, sumergirse en ese Mar de Amor que es la Trinidad. Pozo de Amor de donde mana toda fuerza para ser testigos de Jesús en el mundo.

 

 

 

 

 

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