Consuelo Serrato

Consuelo Serrato de Plazas

Al recibir por parte del Ministerio de Cultura la «Gran Orden Maestros del Patrimonio Musical de Colombia» expresó: «Este es el reconocimiento a toda una vida dedicada a la música y al legado que algunas composiciones le han dejado a las nuevas generaciones. Yo he compuesto a partir de las raíces musicales que me influenciaron desde niño. Y siento una gran alegría al poder compartir este reconocimiento con los colombianos».

En esta ocasión debo apartarme del tema habitual de mi columna pues resulta inevitable dejar de referirme al solemne acto promovido la semana anterior por la Fundación por la Huilensidad con ocasión de los 90 años del natalicio de nuestro ilustre y memorable Jorge Villamil Cordovez. Los espectadores fuimos sorprendidos con un mágico evento cargado de evocaciones que sin duda tocó el alma del público asistente.

El acto conmemorativo inició con la intervención de la orquesta Sinfónica del Huila que como suele hacerlo se lució con la interpretación de algunas creaciones de la extensa producción musical del ilustre huilense con el acompañamiento del solista vocal Edison Elías Delgado galardonado en diversas oportunidades por su importante trayectoria artística y gran talento en la interpretación de música andina.

Seguidamente hizo su aparición la Gran Rondalla Colombiana agrupación vocal e instrumental bajo la dirección de maestro Jorge Zapata quien magistralmente rindiera tributo al legado musical del «compositor de las Américas» título entregado en 1979 por la APE de New York. A lo largo de su presentación deleitó a los asistentes a través de un fascinante recorrido  en el que evocó con gran capacidad interpretativa clásicos de su amplio repertorio cargado de recuerdos, súplicas, despedidas, nostalgias, amores y desamores, encuentros y desencuentros de sus más consagradas obras: Espumas, Llamarada, Los Guaduales, Me Llevaras en ti, El Barcino, Luna Roja, entre otras muchas.

Es de resaltar que si bien es cierto el concierto fue generoso en número de interpretaciones hubo tal conexión con el público y lo ofrecido fue de tan excelente calidad que me atrevería a afirmar que a todos los asistentes nos quedó faltando disfrutar más del legado musical del ilustre hijo del Huila. Sin duda hubiésemos querido que se prolongara por más tiempo.

Sea esta la oportunidad para dejar plasmado en estas líneas la conveniencia de contar en desarrollo de nuestras fiestas tradicionales con agrupaciones de tan alta calidad interpretativa como la aludida que aparte de enaltecer el magno evento interpreta integralmente el alma huilense y unirnos todos en una sola voz coreando el estribillo de una de sus más importantes creaciones: «…Ya nunca volverán las espumas viajeras como las ilusiones que te depararon dichas pasajeras».

 

 

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