Norberto Antonio Castaño Buitrago

 

“En Colombia somos más los buenos que los malos, pero los malos se hacen sentir porque los buenos nos quedamos callados”. Cierta y dura sentencia que se ratifica cuando diariamente conocemos hechos delincuenciales que ocurren en nuestro entorno sin que se produzca una reacción comunitaria que permita dar “buena cuenta” de los antisociales.

Es común escuchar: “Ah, sí, yo vi cuando de la casa del vecino cargaban cosas en un camión pero como ese señor ni siquiera saluda, yo no hice nada”, o “Sí, yo vi cuando los manes de la moto arrastraban a la señora que no se dejaba robar el bolso pero me dio miedo ayudarla”.

A las dos expresiones les encontramos justificación, pero si la víctima fuera usted, ¿qué acción esperaría?

Los delincuentes pueden estar viviendo enseguida de su casa pero nos quedamos callados, lo que nos convierte de alguna manera en “cómplices”. Lo más grave: con el argumento de que ‘me lo están vendiendo barato’, compramos artículos de dudosa procedencia, lo que nos convierte en delincuentes, ya que esto se tipifica en el Artículo 447 del Código Penal Colombiano como receptación; sin embargo, lo vemos como algo normal.

Pedimos mayor acción de las autoridades para contrarrestar los altos índices de inseguridad que se presentan, pero ocultamos información que serviría para capturar a quienes están generando esta situación.

Afirmamos que los agentes de Tránsito y los Policías de Tránsito son corruptos porque al ser sorprendidos cometiendo una infracción nos exigen dinero para no hacer el respectivo comparendo o la inmovilización del vehículo, pero no tenemos el valor civil de decir NO a esa petición y acudir a los respectivos entes de control a denunciar el hecho de corrupción.

Es urgente que retomemos una antigua sentencia que reza: “En gallada (grupo de amigos que se reúnen con frecuencia y comparten planes y actividades) nadie pierde”. Se trata de una reacción comunitaria, de solidaridad y de apoyo a quien está siendo víctima de un atraco.

Aclaro que no estoy promoviendo que se aplique justicia por mano propia sino que, de la mano de las autoridades, hagamos causa común para enfrentar la inseguridad. Si usted ve personas con movimientos sospechosos en su barrio, tome nota de la placa de los vehículos y reporte la situación a la Policía. Es tiempo de ubicarnos al lado de los buenos, que en Colombia somos la mayoría.

 

 

 

 

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