Sergio Felipe Salamanca

A pesar del clima político que está viviendo el país, en el Congreso han logrado prosperar dos iniciativas legislativas que no solo traen sosiego, sino también esperanza a quienes se preocupan y tienen relación con los temas que fueron objeto de regulación. La primera de estas iniciativas tiene que ver con el Asbesto, un material ampliamente utilizado en la industria, debido a características como su alta resistencia a la temperatura y a la corrosión. Sin embargo, este material presenta un pequeño detalle, es cancerígeno.

Hizo falta más de una década y siete intentos fallidos de proyecto de ley para que el Congreso Colombiano le diera luz verde a la iniciativa de prohibir “la producción, comercialización, exportación, importación y distribución de cualquier variedad de asbesto” en el territorio nacional. Al revisar el articulado de la futura ley, observo que está será bastante radical, al prohibir no solo las actividades comerciales respecto del material, sino también por establecer el fin de las concesiones, licencias, permisos o prórrogas para llevar a cabo la explotación o exploración del material en el país. Con el fin de mitigar los efectos que podría tener la ley en la industria, se dispuso un periodo de transición de 5 años, junto con un plan de adaptación laboral que contará con el acompañamiento del Gobierno.

La segunda iniciativa tiene que ver con la “reducción del impacto ambiental producido por el ingreso, comercialización y uso de algunos materiales plásticos en el Departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina” (P.L 110 de 2017 C.R). Al ser una región insular, no existen muchas alternativas respecto de la disposición de residuos, y en especial residuos plásticos, haciendo que en ocasiones estos terminen en el mar, afectando la vida marina de la región.

En concreto, la futura ley prohibirá tanto el ingreso, como la comercialización y uso “de bolsas plásticas (…) platos, pitillos y vasos de plástico y/o icopor” dentro de la región. Como se puede apreciar, la Ley se encuentra encaminada a prohibir los plásticos de un solo uso, debido a su alto grado de contaminación. Al igual que en el caso del Asbesto, se estableció un periodo de transición de dos años, para que tanto la industria del plástico, como las demás industrias (en especial la hotelera) tuvieran el tiempo suficiente para adaptarse a la nueva medida.

 

 

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