Sergio Medina, durante una de sus incontables presentaciones en el Festival.

Cecilia González Villa

ceciliagonzalez@lanacion.com.co

 

El nombre de Sergio Medina no es nuevo, tampoco es el más sonado como bailarín de Sanjuanero, y eso que se metió en el gremio por allá en el 2005.

Nació en Neiva, en el barrio Calixto, en el seno de una familia que respira y vive folclor. A su abuelo paterno incluso le apodaban ‘tiple’ por allá en las épocas en las que hacía parte del grupo del maestro Jorge Villamil y Álvaro Córdoba Farfán.

“Toda mi familia tiene vena artística por el canto. El único que se descarrió por otro lado fui yo que me incliné por la danza porque toda mi familia por parte de los Medina. Y por parte de mi mamá soy sobrino de Jairo Sánchez ‘Pandeyuca’ un bailarín que se destacó hace mucho tiempo”, recuerda Medina.

Sergio no recuerda bien la fecha exacta pero sí está seguro de que su gusto por la danza comenzó desde niño. A su mente vienen imágenes  que lo llevan a sus épocas de escuela cuando era tal su destreza para el baile, que las profesoras siempre lo llamaban, sin pensarlo dos veces.

De hecho, hoy, tantos años después, sigue siendo el consentido, al que llaman para uno u otro evento pues no sabe negarse a colaborar, incluso si algunos no tienen con qué pagarle.

Con grandes

Fue en el 2005 cuando por primera vez Sergio Medina arrancó en las ligas mayores, en el Reinado Nacional del Bambuco.

Ya antes, se había hecho sentir en el Reinado Popular y Señorita Neiva y había gustado. Cuando llegó la oportunidad para el Reinado Nacional, el reto fue grande.

“La directora de ese entonces me presentó a la candidata del departamento de Vichada el mismo día que llegó, en el aeropuerto. Ella tenía una agenda muy apretada y yo no encontraba tiempo para ensayarla. Todo el día en el Hotel esperaba la oportunidad de que la dejaran medio descansar  para yo terminar”, dice Medina.

Pero esa fue precisamente la prueba mayor para comenzar a ganarse el respeto de sus compañeros, los que le llevaban años luz de ventaja, como el Pote García, James Amézquita y Alberto Varón.

Y cómo no, si escasamente había podido ensayar a la candidata del Vichada con resultados satisfactorios.

Recuerda con cariño a la Señorita Putumayo 2008 que ese año fue elegida princesa del Reinado Nacional del Bambuco y en 20015 con la representante de Cundinamarca tampoco le fue mal.

Pero ese era el comienzo del camino para coronar. El año pasado la candidata del departamento de Boyacá, a quien él preparó, se alzó con el triunfo  con Tania Alejandra Rodríguez.

Tenía que ser así

Y es que Sergio Medina entiende muy bien el hecho de que no cuente con el renombre de otros, todavía.

Ahora, este bailarín  trae a colación que muchas veces salió del Coliseo Álvaro Sánchez Silva y luego del Parque de la Música Jorge Villamil Cordovez, sin que ninguna de sus candidatas hubiera ganado, pero siempre con la frente en alto.

“Eso tenía que pasar así. Muchas veces salí del Coliseo, preguntándole a Dios qué tenía preparado para mí. Recuerdo en 2016 la candidata que tuve, Paola Salas de La Plata, quedó de princesa cuando todos decían que ella era. Pero ahora entiendo lo que había para mí porque soy más maduro, y con experiencia”, afirma Sergio Medina.

Es que para él, si la fama le hubiera llegado antes, seguramente lo hubiera tomado mal y como él dice, hubiera levitado, pasando por encima de la gente.

Lo reafirma cuando dice con orgullo que ha ayudado a formar a dos bailarines que apenas comienzan. Uno de ellos es Víctor Losada, parejo de la nueva Reina Popular, coronada apenas este sábado pasado.

Según Medina, esa es solo una forma de devolver lo que ha recibido. Agradece a los Amézquita de quienes dice, lo apoyaron cuando él comenzaba.

Ahora, Sergio Medina se siente orgulloso de lo que ha logrado. Destaca que la actual Reina Nacional del Bambuco ha sabido desempeñar su rol como tal, de la mejor forma, pues  a donde quiera que ha viajado, incluso fuera del país, ha sabido dejar en alto el folclor y la cultura huilense.

Asegura que de todo eso, él mismo ha sido parte fundamental pues ha sabido guiar a la soberana y ella le ha escuchado.

Este año, el éxito le ha seguido sonriendo a Medina. Su fama ha trascendido departamentos y ahora todos lo buscan.

En esta oportunidad tiene tres candidatas a las que está preparando. Las señoritas Caquetá, Valle del Cauca y Boyacá, nuevamente, están en sus manos.

Además, están a su cargo las candidatas de los municipios de Pitalito, La Plata y Colombia en el Reinado Departamental.

A codazo limpio

Pero no siempre las cosas en este camino han sido bonitas para Medina.

Reconoce que no han faltado los codazos, y muy duros, provenientes de algunos de sus compañeros bailarines.

Tal vez, porque sin quererlo y ayudado por la fama de su trabajo, se ha metido en los terrenos de otros.

Por ejemplo, este año bailará a tres candidatas. Dos son de otros departamentos y una de un municipio del Huila que siempre han sido preparadas por bailarines tradicionales.

La noticia por supuesto, puede no haber caído muy bien entre ellos e incluso hasta han llegado a pensar que Medina ‘se regaló’.

“Ahí empieza como la guerra y la desinformación. A mí me han hecho muchos comentarios de muchas cosas pero la verdad  si yo me pongo a tirarle piedra a cuanto perro me ladre, pues no llego  a mi destino. Yo lo que hago es trabajar todo el día con las candidatas porque estoy obsesionado con que ellas hagan buenos sanjuaneros”, asegura.

La obsesión

Y es verdad que Sergio Medina   está obsesionado con que alguna de sus candidatas alcance la corona. Su día comienza a las 8:00 a.m. y suele terminar en  ocasiones, a las 11:00 p.m.

A la candidata de Boyacá el bailarín la viene preparando desde el mes de noviembre pasado mientras que las demás trabajan con él desde el febrero de este año.

Sin embargo, no siempre pueden venir a Neiva de manera frecuente. Suelen viajar los fines de semana, o cada quince días. Eso sí, una vez en la ciudad, todo el tiempo es para ellas, según Medina.

No obstante, Medina está convencido de que detrás de él hay varias generaciones de nuevos bailarines que vienen empujando con mucho talento y fuerza.

“Se viene un número grande. Me atrevo a decir que Víctor Losada, Camilo Lebro, Oscar Losada son parte de una generación grande y de esos Herederos de la Tradición, vienen, mal contados, unas cuatro generaciones de parejos. Viene muy buen material”, sostiene.

Es en ese sentido que advierte que no se puede seguir atacando a quienes vienen atrás, sino por el contrario formarlos y darles la mano para que luego puedan volar solos y competir sanamente.

Es que para Medina, el gremio de bailarines suele ser como un balde lleno de cangrejos en el que cuando uno va saliendo, otros lo halan para impedírselo.

Enseñar no es fácil

En todo este camino, Sergio Medina admite que no han faltado las candidatas difíciles de preparar.

Algunas de sus alumnas llegan siendo totalmente arrítmicas  y con las que ha habido necesidad de tener trato especial debido a su falta de habilidad para la danza.

Pero para eso, dice, está la metodología y las técnicas para enseñar a  bailar incluso a aquellas con ambos pies izquierdos como suele decírseles a las personas a las que se les dificulta bailar.

“Cuando uno adquiere el compromiso, hay que sacarlas como sea y buscar las herramientas. No podemos quedarnos estancados. Tenemos que irnos por varias opciones, porque ese es nuestro compromiso, es decir, ponerlas a bailar”, señala Medina.

Medina es enfático en que con todo, hay que dejar de creer que un bailarín  puede mantenerse el resto de año con lo que cobra por enseñarle a bailar el Sanjuanero a una candidata.

Dice que cobra siete millones de pesos por preparar a una aspirante al Reinado Nacional del Bambuco, con la cual empieza desde el mes de enero.

Pero eso, no le alcanza sino para pagar deudas, pues para lo demás tiene que trabajar como cualquier cristiano, todos los días.

Después de todo esto, Medina termina diciendo que no se puede seguir dando codazos cada vez que surge alguien nuevo con tanto talento para bailar, como en muchas ocasiones le dieron a él.

“Ser parejo es una universidad que se lo da los años de experiencia. He tenido reinas que pisan la copa del sombrero, las que se les olvida la coreografía pero uno tiene que vivir eso”, puntualiza.

Pero quizá, lo más importante para un bailarín como Medina es sentir la adrenalina mientras baila en el escenario, escuchando al público ovacionarlos a él y su candidata.

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