Norberto Antonio Castaño Buitrago

Parodiando al poeta Pablo Neruda: confieso que he vivido.

Recién acabo de cumplir 57 años de edad y siento que Dios me ha premiado dándome la oportunidad de seguir un tramo más en el camino de la vida. Afirmo esto luego de sobrevivir a dos enfermedades catastróficas: un derrame cerebral y un infarto agudo de miocardio. Los dos episodios, consecuencia de malos hábitos alimenticios, falta de ejercicio físico y mal manejo del estrés.

Pero, ¿cómo se llega a sufrir un accidente cerebro-vascular? En mi caso durante muchos años mi prioridad fue trabajar, trabajar y trabajar.

Recuerdo una tarde realizando el programa “Usted y Nosotros” en la emisora HJ Doble K, el sacerdote Antonio Parra, al ver mi cara de cansancio, me dijo: “a usted le falta TPM”.

¿TPM?, le pregunté.

A lo cual me explicó: “TPM es Tiempo Para Mí. Usted todos los días llega a las 5 de la mañana y yo lo escucho todo el día, usted a qué hora descansa”. Como si hubiese sido una premonición, al poco tiempo debí ser atendido de urgencia en una clínica de  Neiva por un accidente cerebro-vascular, y de manera forzosa permanecí en “vacaciones” dos meses.

La neuróloga Malena Grillo, quien atendió mi caso, afirmó: “Si esa manchita que está en el cerebelo le hubiera llegado al cerebro usted estaría muerto” (el cerebelo es la parte posterior del encéfalo, constituida por una masa de tejido nervioso y que se encarga de la coordinación muscular y otros movimientos no controlados por la voluntad).

Pasado el susto, acaté por un tiempo las recomendaciones médicas de alimentación balanceada, ejercicio y bajarle al estrés. Pero luego volví a la rutina, desatendiendo los consejos médicos y una tarde de sábado me despertó la falta de oxígeno y un fuerte dolor quemante en el brazo izquierdo que me pasaba al lado del corazón. Con la angustia de saber que eran síntomas de un infarto, salimos con mi esposa en busca de una clínica y, para suerte mía, vivo cerca de la antigua clínica de Saludcoop, donde fui atendido de urgencia con el diagnóstico de un infarto agudo de miocardio. Ya hace dos años de ese episodio. Traigo mi historia para invitarles a cambiar su estilo de vida, para que hoy no sea su último día.

 

 

 

 

 

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