Los militares fueron llamados a juicio y solicitaron su ingreso a la JEP.

Cinco militares del Batallón Magdalena de la Novena brigada que son procesados por el asesinato de cuatro jóvenes, quieren ingresar a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La petición de los uniformados, llamados a juicio el pasado mes de abril, fue hecha por medio de sus abogados defensores a la jurisdicción especial antes de que se adelantara la audiencia de descubrimiento de pruebas ante el Juez Tercero Penal Especializado de Neiva con Funciones de Conocimiento.

Se trata del sargento Fabián Fermín Durango de La Cruz; los soldados profesionales Wilder Samboní Chanchi y Fabio Nelson Rodríguez Becerra y los soldados profesionales retirados Divar Juzpian Jiménez y  José Iván Gañan Tapasco.

Los cinco fueron acusados de los delitos homicidio agravado y desaparición forzada, por la Fiscalía 116 de la Dirección de Derechos Humanos, luego de once años del asesinato de Edwin Alexander Ávila Ballesteros, mototaxista; Jonathan Ruiz García y Rafael Medina Reyes, ornamentadores; y José Amilkar Parra Null, mesero de un restaurante en el centro de Neiva.

Para los militares someterse a la JEP, sería un mecanismo que les permitiría obtener una libertad condicionada.

 

Con mentiras los llevaron a la muerte  

La investigación contra el grupo de militares inició cuando los cuerpos sin vida de Ruiz García, Amilkar Parra y Medina Reyes, fueron presentados por el Batallón Magdalena en Pitalito, como personas muertas en combate, el 26 de febrero de 2008. Mientras que ocho días después Ávila Ballesteros apareció sin vida en el río Suaza y presentaba una herida de arma de fuego en la cabeza.

La trágica historia de los jóvenes, conocidos y amigos, comenzó un día antes de su muerte, cuando al parecer fueron engañados por uno de los militares, para que fueran a trabajar a Pitalito. “El ofrecimiento de trabajo fue hecho por Wilder Samboní Chanchi, reconocido en una fotografía por la familiar de una de las víctimas”, señala la Fiscalía en la acusación.

Ávila viajó al Valle de Laboyos en la motocicleta Suzuki Best 125, de placa FZN-89B; Ruiz García y Medina Reyes, se fueron en colectivo, mientras que Parra Null, se desplazó en la motocicleta YBR sin placa en compañía de un sujeto.

 

El operativo

Ruiz García, Amilkar Parra y Medina Reyes, murieron a manos de los militares del segundo pelotón de la Compañía Berlín del Batallón Magdalena, al mando del sargento Fermín Fabián Durango de La Cruz, el 26 de febrero de 2008, en el sector del cruce de la vereda La Victoria de Acevedo.

La Fiscalía manifestó que según el informe de los militares, a las 7 de la mañana del 25 de febrero, tenían información de la presencia de “sujetos armados” en el cruce de La Victoria, quienes hacían robos y atracos continuamente. “Por ello, se realizó un desplazamiento al lugar…”.

Agregó que en el documento militar, se señala que a las 2 de la madrugada del 26 de febrero, al llegar al lugar, fueron “recibidos a fuego”.

La muerte de los tres jóvenes permitió que la sección de inteligencia del Batallón Magdalena pagara $1.900.000 de recompensa a un taxista.

Además del dinero entregado, el sargento Durango de La Cruz y dos de los militares recibieron una felicitación en sus hojas de vida. También recibieron un permiso de casi medio mes.

 

“Me capturaron…”

Ávila Ballesteros, ocho días antes de ser encontrado sin vida, fue capturado por el Ejército y al parecer trasladado al Batallón Magdalena desde donde alcanzó a comunicarse por celular con su novia en Neiva.

“En tono bajo, este le manifestó que el Ejército lo tenía en el batallón de Pitalito, que lo tenían capturado, que lo estaban tratando mal, que lo estaban agrediendo físicamente…”, revela la Fiscalía, al señalar que desde ese momento la novia del joven no volvió a saber de él.

El 3 de marzo, en aguas del río Suaza del municipio de Suaza,  apareció el cuerpo sin vida de Ávila Ballesteros. “Presenta  herida de impacto por proyectil en la región temporal izquierda”, indicó el ente acusador.

La moto en la que se desplazó Ávila Ballesteros hasta Pitalito, apareció sin placa al lado de los cuerpos de sus amigos.

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