Albeiro Castro Yépez

Cada año al concluir la realización del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco se da inicio a las respectivas evaluaciones, unas de corte económico, otras de seguridad, culturales y por supuesto las relacionadas con la conservación de las tradiciones del huilense. Este año la evaluación es atípica en el sentido que sirve para orientar el enfoque que se le debe dar al festejo durante el próximo cuatrienio, pues, de cara como estamos a la elección de Gobernador y los treinta y siete Alcaldes Municipales, resulta del mayor interés conocer que piensan ellos de las tradicionales fiestas del San Juan y del San Pedro, así como, de la organización del Reinado Nacional del Bambuco.

El episodio de la cancelación del denominado Concierto de La Historia ha creado la percepción de fracaso de la versión 59 del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco, y ¿cuál es la razón para pensar así? Sencillo, la gente percibe el evento como rumba, la crítica local y nacional se ha concentrado en atender el hecho como una de las tantas burlas que se nos hacen a los opitas, refrescando el histriónico suceso del “Embajador de la India”, pero no se ha escuchado referencia alguna al contenido cultural y a la conservación de las tradiciones propias de la celebración.

Si los candidatos se enfocan por los contenidos folclóricos, especialmente la música, la danza, el teatro y la artesanía, seguramente la inversión se orientará hacia el fortalecimiento de los programas de formación artística, un mundo bastante amplio, pues la fiesta se realiza en todos los municipios y todos requieren de apalancamiento económico. Si el enfoque es fortalecer el reinado, se debe considerar la participación de las Escuelas de Formación Artística desarrollando guiones que armonicen la música con la danza, interpretando la identidad de cada región participante, pero adicional al reinado de Neiva, en todos los municipios se realiza el Reinado Municipal del Bambuco y eventos como los organizados por La Plata, Garzón, Pitalito, Saladoblanco y Elías se han fortalecido de tal manera que han creado su propia audiencia. Si el tema es la rumba, resulta más fácil porque los privados están dispuestos a su financiación y operación, pero se debe garantizar el cumplimiento para no afectar la imagen de las fiestas y de los opitas en particular. Cuidar la conservación de las tradiciones del huilense en música, danza, gastronomía es una obligación del gobernante que debe manejar con rigor protocolario. En suma, el tema de las fiestas de San Juan y San Pedro, festival folclórico y reinados es vital que los candidatos lo aborden en sus discursos, propuestas de gobierno y por supuesto en los foros que se realizaran durante los meses de agosto y septiembre, previos a la jornada electoral de octubre.

 

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