Consuelo Serrato

Consuelo Serrato de Plazas

Según Friedrich Nietzsche: «La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar».

La fobia está catalogada como una alteración de la salud emocional caracterizada por la «aversión apasionada y duradera que sufren ciertas personas hacia algunas cosas o situaciones». Expertos en el tema destacan que día tras día más personas experimentan fobias específicas que pueden llegar a interferir considerablemente en la salud emocional y calidad de vida de quien las padece.

¿Acaso el estado de soledad te genera vacío existencial? Pues bien la eremofobia como otras muchas fobias es el temor desproporcionado a enfrentar la soledad.

Estudios científicos ponen de manifiesto que la sensación de soledad «es una condición psicológica desgastante que se caracteriza por un profundo sentimiento de vacío, inutilidad, falta de control y amenaza personal». En lo que concierne a los componentes psicológicos refieren que se hallan asociados a «características individuales incluidas el aislamiento social, la negatividad, el estrés y el bajo soporte social».

Ciertamente uno de los eventos más recurrentes se presenta en el contexto de las relaciones sentimentales cuando por miedo a enfrentar la soledad -tanto mujeres como hombres- se aferran a relaciones poco satisfactorias caracterizadas por comportamientos impropios que nada positivo le aportan a su vida pero aun así se obstinan en mantenerlas ante el temor que les genera la sola posibilidad de sentirse abandonados.

Pero ¿hasta dónde estarías dispuesto a  llegar con tal de evitar la sensación de soledad?

Si bien es cierto el bienestar de un  individuo depende en gran medida de la calidad de los vínculos que mantiene con otras personas, en el afán por  conservar a alguien a su lado optan por sostener relaciones traumáticas y destructivas generadoras de verdadera infelicidad hecho que de paso los hace proclives a tolerar situaciones adversas traducidas en manipulación, maltratos y desprecios. Pero lo más grave es que a sabiendas de la infelicidad que experimentan intentan justificar tales conductas al no tener el valor ni el coraje suficiente para dar por terminada una relación.

Por tanto si pretendes vencer el miedo a la soledad el primer paso es reconociendo que existe un problema. No olvides que «la aceptación es el principio de la liberación». Ahora bien si no lograras superarlo por ti mismo no dudes en buscar asistencia profesional que te ayude a enfrentar esos miedos. Libérate y decídete a volar con tus propias alas sin sujetarte a relaciones malsanas que lo único que aportan es dolor e indecisión y como bien lo expresa el refrán popular: «Más vale estar solo que mal acompañado».

 

 

 

 

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