Norberto Antonio Castaño Buitrago

Esa podría haber sido la decisión de un Juez de la República contra un personaje siniestro como es Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del cartel de Sinaloa, a quien la Fiscalía de Estados Unidos acusó de traficar durante tres décadas con 528 toneladas de cocaína, por un valor estimado en el mercado de 11.810 millones de dólares; 423 toneladas de marihuana, cuya venta generó 846 millones de dólares, y 202 kilogramos de heroína, por valor de 11 millones de dólares, además de conspirar para asesinar a unas 26 personas que representaban una amenaza para el cartel de Sinaloa, incluidos informantes, miembros de organizaciones rivales, agentes de seguridad, asociados que le traicionaron e incluso a familiares.

La razón de mi afirmación como ciudadano de a pie es que en Colombia la justicia no se aplica con el mismo rasero para todo el mundo. Solo basta recordar los privilegios que le entregaron al capo de capos Pablo Escobar al que colocaron en prisión en una cárcel hecha a su gusto y medida.

Guzmán, antes de conocer el fallo judicial que lo condena a cadena perpetua por narcotráfico, más 30 años de prisión por violencia con armas y 20 años por blanqueo de dinero, denunció las condiciones de confinamiento que tuvo en Estados Unidos desde que fue extraditado: “Me han torturado las 24 horas del día durante 30 meses”, afirmó, agregando que “aquí no se hizo justicia. EE.UU. no es mejor que otros países corruptos a los que este país no respeta”, concluyó.

Pobrecito, dirán algunos pseudos defensores de derechos humanos, como ocurrió recientemente con el ex guerrillero de las FARC, alias “Santrich” prófugo de la justicia que lo busca para que responda por el delito de tráfico de narcóticos. No olvido su imagen en una silla de ruedas. Un “pobre viejecito, lleno de canas, desvalido, casi sin poder caminar”, pero que luego salió rumbo a Venezuela dejando en ridículo a la justicia colombiana.

Insisto en la necesidad de que en Colombia se aplique la justicia con toda rigurosidad, sin consideraciones y sin rebajas de ninguna clase. Ah, y que se implante la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños. No soy abogado pero me parece que el modelo de justicia de Estados Unidos debería ser la que se aplique en el país. Se tenía que decir y se dijo, punto.

 

 

Comentarios