Zozobra y miedo es lo que sienten los doblemente colombiano cada vez que el Ambicá comienza a exponer su fuerza y potencia.

Carolina Argüello Cruz

Comunidad@lanacion.com.co

“Una tragedia que se venía anunciando en Colombia, Huila desde hace mucho tiempo”, es lo que se escuchaba ayer entre los habitantes de este municipio que en medio del sonido de la naturaleza hablaban entre sí de la potencia e inclemencia que los dejó totalmente incomunicados desde la madrugada de ayer cuando el cauce del río Ambicá tomó posesión de un tramo de la vía y la destruyó dejando sin rutas de acceso a esta población del norte del departamento.

$2.000 pesos es el valor que cobran los más osados y conocedores del río para ayudar a los pobladores a salir o entrar al municipio cruzando el imponente Ambicá que cada vez se abre más paso.

El equipo periodístico del Diario LA NACIÓN visitó la zona afectada y conoció de primera mano la difícil situación que padecen los doblemente colombianos cuando el río Ambicá se esparce en todo su esplendor con la magia de la fuerza de la naturaleza.

Algunos dijeron que este tipo de tragedias ocurren cuando se acerca cada 20 de julio.

 

 

 

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