José Amaury Escandón fue absuelto por duda probatoria del delito de  acto sexual violento contra una joven en Neiva.

La falta de pruebas técnicas y médicas, además duda probatoria, fueron las que llevaron a la justicia a absolver al joven José Amaury Escandón Rodríguez, de su presunta responsabilidad en el abuso sexual a una joven, en diciembre de 2013.

El fallo absolutorio en primera instancia emitido ayer por el Juez Segundo Penal del Circuito de Neiva con Funciones de Conocimiento será apelado por la Fiscalía Sexta Especializada de Neiva.

Escandón Ramírez, fue absuelto por duda probatoria del delito de actos sexuales, además de ser absuelto por el delito de secuestro simple. “No se puede determinar que el secuestro simple se haya configurado…”, dijo el togado.

El joven había sido acusado de haber retenido y agredido sexualmente a la joven, en la madrugada del 25 de diciembre de 2013, a quien llevó a la casa donde vivía una hermana de él,  ubicada en la Calle 27A con Carrera 50 en el barrio Alejandría en el oriente de Neiva, con el “engaño” de empacar unos regalos de navidad.

En la acusación, el fiscal señaló que estando en la casa y en contra de la voluntad de joven, Escandón Ramírez la “retuvo” luego de haberle puesto seguro a las cerraduras de la puerta. “La coge a la fuerza y procede a querer besarla…”.

La joven en medio de llanto trató de defenderse y suplicarle que la dejara ir, sin embargo José Amaury le decía que “porque razón no quería tener relaciones sexuales con él…” ante la negativa de la mujer la lleva a una habitación donde la encierra y empieza a “querer besarla por todo el cuerpo y frotarle el miembro viril sobre las piernas”.

La joven en medio del llanto reza y grita. “Le decía que él tenía una hermanita y una madre que se pusiera en el lugar de ellas y éste le decía que…no lo iba a convencer con esa sicología barata y forcejeaba para quitarle la ropa…”, señaló el fiscal en la acusación.

Escandón ante la negativa de la joven de acceder a los “apetitos sexuales” abre la puerta, la deja ir, llegando ella hasta donde Rafael Ramiro Ramírez, vigilante en el barrio, quien le colabora regalándole una llamada telefónica a su padre.

El progenitor de la joven llega al lugar, la encuentra en compañía de dos policías, el vigilante y de Escandón Ramírez, quien le “pide disculpas, que se había equivocado, que ella no era lo que él esperaba y al final no la accedió carnalmente”.

Ante la manifestación del joven el papá de la mujer le pegó una bofetada y se dirigió al CAI para dejar constancia de lo sucedido.

 

Duda en las pruebas

El juez señaló que existe duda en las pruebas sobre el delito de acto sexual del que habría sido víctima la joven.

Señaló que ningún vecino de la casa donde ocurrieron los supuestos hechos, escuchó los gritos de auxilio que habría hecho la joven.  “En el momento o en el lugar de los hechos al parecer habían más personas como es los vecinos, quienes no manifiestan que hallan evidenciado que la víctima haya realizado alguna circunstancia que permitiera evidenciar que ella era objeto de esa afectación”.

El vigilante de la cuadra, Ramiro Ramírez, tampoco escuchó los gritos de la joven, quien al salir de la vivienda lo recriminó. “La víctima manifiesta que ella salió de la casa y le recriminó al vigilante porque no escuchaba sus gritos, si estaba siendo objeto de vejámenes, sin embargo el celador manifiesta que nunca escuchó nada, que siempre vio la luz prendida en la residencia…”, agregó el togado.

Indicó que faltaron pruebas técnicas a la Fiscalía para determinar que una conversación por Whatsapp, en la que Escandón se estaría incriminado, era él, por lo que hay duda en esa prueba. “La Fiscalía aporta unas conversaciones donde al parecer José Amaury pretende confesar lo que le habría hecho, pero no hay una prueba técnica que permita determinar quiénes son los verdaderos interlocutores de esas conversaciones, no podemos determinar que efectivamente sea José Amaury el que está  allí teniendo esa conversación”.

Sobre el presunto fetiche del joven para satisfacerse sexualmente, señaló el juez que faltó el dictamen médico. “No hay un dictamen especializado, sicológico, siquiátrico, que permita determinar que la conducta anormal de José Amaury va encaminada a ese fetichismo y que ese fetichismo sea el que lo lleve a cometer conductas punibles. No hay una evidencia o prueba técnica”.

 

No hubo secuestro

El operador judicial fue claro en señalar que el delito de secuestro simple no se llevó a cabó por parte de José Amaury Escandón.

“La víctima en ningún momento no llegó de manera forzada al lugar de los hechos, ésta había concertado con el joven llegar a su lugar de residencia…”, manifestó el juez, al señalar que, vía WhatsApp se comunicó la joven con José Amaury y concertaron la salida. “Habían concertado pasar un tiempo…pasada la media noche el joven José Amaury llega a recogerla en taxi, saluda a su familia…el padre de esta le da permiso”.

La joven señaló en el juicio que cuando llegaron a la casa a empacar los regalos, la intención era salir rápido y que el taxi los estaba esperando. Sin embargo el testimonio de ella se contradice con el del vigilante de la cuadra. “El vigilante de la cuadra dice que si observó el taxi pero que en ningún momento espero a los pasajeros…observó una pareja y que el taxi se marchó…”, indicó el togado.

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