Por: Francisco Argüello

Tuvo la oportunidad para lucirse, demostrar que era más que un político tradicional y ayudarle a un Huila sediento de inversión nacional. Sin embargo, prefirió la lambonería, la marrullería y terminó convertido en uno de los dirigentes más odiados y criticados del país. Ernesto Macías, lamentablemente huilense, culminó una escuálida – quizá vergonzosa- presidencia del Senado. Y no es que yo sea santista, pero siendo justo, desde que empezó el 20 de julio de 2018, fue epicentro de burlas y noticias poco alentadoras. Y no es porque él sea uribista pura sangre. Paloma Valencia, Iván Duque (cuando fue Senador), María del Rosario Guerra, también son de la línea del Uberrimo, pero no a los extremos, no ridiculizan y no insisten en demostrar lo que el país sabe e incluso muchos sectores reconocen: Uribe es un líder.

Y es que no se requiere descubrir que el agua moja, hacer todo tipo de show para que el país sepa que el expresidente hizo historia y debe reconocérsele. Acaso, ¿olvidó el senador Macías que Uribe fue Presidente ocho años y dejó la Presidencia porque jurídicamente no podía ejercer un tercer mandado, o sino todavía estaría en el poder? Por esto, sobra la placa en una de las paredes del Senado, donde él lo llama “colombiano ejemplar que regresó al Senado a continuar trabajando por el país, después de ejercer la Presidencia de la República dos veces”. Estoy seguro que el expresidente no estaba enterado y por tanto no participó en la placa (reconocimientos le sobran). Sin embargo, Macías quiso sorprender, congraciarse con el ‘cerebro’ del Centro Democrático, pero sin duda desatinó, como ocurrió el sábado pasado cuando su micrófono accidentalmente quedó abierto y se le escucho armando un plan para evitar que la oposición fastidiara al presidente Iván Duque. Macías- sin pensarlo- develó ‘su última jugadita’ como Presidente del Senado como si estuviera haciendo el favor siempre y esquivando a una oposición que guste o no tiene el derecho a decir lo que siente.

En realidad, sentí orgullo- y lo dije- cuando a Macías le eligieron Presidente del Senado. Es huilense y fue motivo de alegría. No dudé de su inteligencia y sagacidad, pero realmente sorprendió. Sé – no lo dudo- que muchos huilenses quienes leerán esta columna pensarán lo mismo, pero jamás se lo dirán porque es Senador, porque ostenta una dignidad y en mi tierra desgraciadamente hacemos venias y quemamos voladores por nada. Pero si el expresidente del Senado lee esta columna y le importa- porque su arrogancia se lo impide y siempre le da igual lo que los demás digan- está a tiempo de corregir. Le quedan tres años de legislatura donde puede sorprender, adelantar debates serios, fijar posiciones, apoyar al Gobierno (es respetable), dejar de ser el personaje más burlado del Congreso y lo más importante, aprovechar su cercanía con Uribe, con Duque, para gestionar verdaderas inversiones para el Huila porque de momento, hay más promesas que realidades.

Si decide seguir en lo mismo, prefiero quedarme con el recuerdo del exdirector de noticias de Huila Estéreo y el  exdirector del Diario del Huila, que del expresidente del Senado.

 

Nota uno:  Nada más realista que la primera encuesta de esta semana de Datexco y el diario de la competencia… Y de saber que muchos se opusieron a que la publicaran.

 

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