Es indispensable percatarse de los comportamientos de los menores para conocer si están siendo víctimas del acoso escolar, matoneo o bullying.

Detectar el acoso escolar en sus primeras etapas es clave para evitar que los niños víctimas tengan consecuencias psicológicas que afecten un apropiado desarrollo social. Según cifras del Ministerio de Educación, en Colombia el 30% de los niños advierten haber sufrido de matoneo, de igual manera, otro 22% aceptan haber sido participes de bullying.

Al respecto, Demis Certuche, psicólogo de la Fundación Universitaria San Martín (FUMS), “hay padres o familiares que no se preocupan por el matoneo, no les genera ningún tipo de inquietud. Creen que la problemática difícilmente llegará a su círculo cercano y mucho menos afectará a sus hijos. El problema es que sus pequeños están padeciendo de acoso y ni siquiera lo saben, de allí la importancia de conocer comportamientos que podrían ser señal de ello”.

Demis Certuche advirtió que, según la Defensoría del Pueblo, el acoso puede darse de manera directa e indirecta. El primero es cuando ocurren agresiones físicas y peleas que incluyen daño del cuerpo; en el segundo se genera aislamiento social, mediante diversas acciones de amenazas, críticas, burla y discriminación de cualquier índole.

“Hay padres o familiares que no se preocupan por el matoneo, no les genera ningún tipo de inquietud. Creen que la problemática difícilmente llegará a su círculo cercano y mucho menos afectará a sus hijos”

Ponga atención a los indicios

Algunas señales a las que se debe estar atento son:

Aislamiento: Muchas veces las víctimas empiezan a tener miedo de estar con otros niños o dejan de interactuar con ellos. Se encierran en el hogar y evitan frecuentar parques o las actividades extracurriculares de la escuela.

Cambios drásticos: Es común que los chicos (víctimas) tengan dificultades escolares, bajen sus calificaciones, muestren cuadros de depresión, estrés, desórdenes alimenticios y problemas para dormir. Aunque parezcan situaciones fáciles de detectar, los niños recurren a diferentes maniobras para cubrirlas.

Ciberacoso: Usualmente son ataques e intimidaciones a través de internet y las redes sociales.  Las burlas, insultos, amenazas y chantajes son las acciones más comunes y los perpetradores lo hacen de manera anónima -en ocasiones-. Se utilizan fotografías de la víctima para ridiculizarla y se exponen a grupos específicos donde el menor tiene interacción.

Sin duda el acoso escolar o bullyng, llamado matoneo es un problema sumamente peligroso. Las consecuencias son bastante peligrosas e indeterminadas. Hay algunas alarmantes que pueden terminar en un acto suicida. Según cifras de expertos, tres de cada cinco niños y niñas víctimas de bullying piensan en el suicidio, y uno de cada tres lo intenta”, precisó Certuche.

De igual manera, hay otras secuelas complejas que desarrollan las víctimas como la baja autoestima, pesimismo, agresividad, fobia escolar, consumo de sustancias psicoactivas, deserción escolar y trastornos involuntarios compulsivos (tic).

El bullying debe ser atendido según su tipología. Si no existen daños psicológicos o físicos comprobados, la atención de manera oportuna y fijar compromisos entre las partes es una manera de darle solución en las etapas tempranas de matoneo.

En Colombia, un estudio de RedPapaz que abarcó a 50 mil jóvenes, demostró que los más afectados por esta situación son los chicos en los grados quinto (primaria) y noveno (bachillerato). Por su parte, la ONG Bullying Sin Fronteras junto al doctor Javier Miglino, desarrollaron un informe de la materia en Colombia, desarrollado entre octubre de 2017 y el mismo mes de 2018. En ese tiempo se contabilizaron 2.981 casos graves de acoso, lo que colocó al país como uno de los países con mayor cantidad de casos en el mundo.

El experto de la FUMS, concluyó: “Los padres no deben minimizar cuando sus hijos les exponen un caso de matoneo. Por el contrario, deben tratar de erradicar la situación cuando empieza, así se crea que el algo mínimo. De igual manera, los educadores y la sociedad en general también son los responsables de que sus hijos no se conviertan en abusadores o perpetradores, deben enseñar que las relaciones deben ser con respeto, igualitarias, sin prepotencia y respetando la integridad de los otros.

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