María Camila Manrique T

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El arte se ha apoderado del barrio Villa Magdalena de la ciudad de Neiva. Alrededor de 40 niños de esta comunidad han recibido por parte de unos jóvenes, con ganas de cambiar el mundo y sin ánimo de lucro, formación en diferentes artes como la pintura, danza, canto y teatro. Por más de cuatro años la fundación Pura Vida liderada por los hermanos Juan y Óscar Calderón, han llegado hasta este asentamiento que es tildado de inseguro y peligroso; algo que para ellos no ha sido de importancia.

“Lo más gratificante para nosotros es entender que estamos aportando nuestro granito de arena; sabemos que no podemos cambiar el mundo, pero sí estamos tratando de cambiar el mundo de estos niños; hacerles entender que tienen la posibilidad de cumplir sus sueños y mejorar sus vidas desde el arte y la cultura”, dijo Oscar.

En medio de este trabajo llega el estudiante de artes Johan García y la Universidad Surcolombiana, con quienes la fundación realizó un convenio del cual nació la obra de teatro “Historias de Guacacallo”.

“La base de la obra es hablar sobre el cuidado del medio ambiente, el cuidado del río, la sensibilización de botar la basura en el lugar adecuado; esto a través de los malabares, la batucada en la cual se utilizaron baldes de pinturas reciclados, y la actuación como protagonista”, aseguró Calderón.

Fueron 12 niños los que quedaron seleccionados para hacer parte de esta obra, por su compromiso, ganas y disciplina. Ellos dejaron sus temores a un lado y en dos oportunidades mostraron lo aprendido durante tres meses. Según Oscar, “esta obra se llevó a cabo en dos escenarios; el primero, en la caseta comunal del barrio y el segundo, en la universidad Surcolombiana”.

“Estamos tratando de cambiar el mundo de estos niños; hacerles entender que tienen la posibilidad de cumplir sus sueños y mejorar sus vidas desde el arte y la cultura”

La acogida de los habitantes del barrio fue importante, ya que a muchos de los niños que participaron, estaban acostumbrados a verlos rompiendo vidrios y no siento protagonistas por actividades positivas como actuar.

“A Johan García le debemos el éxito de esto, ya que no es fácil trabajar con estos niños que, permanentemente,  viven realidades muy complejas, con energías complicada; es decir, de pronto vivieron algo en su casa que los hace llegar a los ensayos agresivos, tristes o desconcentrados”, contó Oscar.

Otro de los aspectos que primó en la obra de teatro fue el reciclaje; la mayoría de los elementos utilizados en la escenografía y el vestuario fueron reciclados.

El resultado que arrojó esta actividad artística, fue muy positiva y aporto en proporciones gigantescas a la formación de estos niños. Ellos esperan recibir más invitaciones para, una vez más, presentar la obra de teatro  “Historias de Guacacallo”.

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