Francisco José Mejía es el presidente del Banco Agrario.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

El presidente del Banco Agrario, Francisco Mejía, acaba de estar en el Huila. Viajó al municipio de La Plata, en donde habló con un grupo de cafeteros. En medio de su visita, el alto funcionario dialogó con LA NACIÓN y entregó detalles de los casos de las defraudaciones detectadas al interior de la entidad. También se refirió a la reestructuración a la que está siendo sometido el Banco, una entidad que por estos días cumple 20 años de fundación.

Aquí está la entrevista completa.

 

¿Qué dejó su visita al Huila?

Estuvimos en el municipio de La Plata. Yo tengo una preocupación con temas de cartera, especialmente con los cafeteros, y por eso quise ir personalmente para dialogar con ellos. El buen hábito de pago ha sido un patrimonio invaluable del cafetero colombiano. Eso es lo que ha permitido que la caficultura se expanda. Desafortunadamente, se nos ha presentado un problema de cartera vencida con los cafeteros. Cuando un productor del campo queda en mora con el Banco Agrario, es reportado en las centrales de riesgo y queda excluido de todo el sistema financiero formal. Y eso es grave para la caficultura. Por fortuna, tuvimos un diálogo productivo. Les explicamos a los cafeteros que la idea es encontrar opciones de pago y ahí mismo se hizo un buen número de normalizaciones de créditos con las ofertas que les presentamos. Nosotros no podemos condonar ni capital ni intereses. Eso no es permitido por ley. Lo que sí podemos es recibir pagos parciales o hacer acuerdos de pago. Vimos una buena voluntad de los cafeteros de pagarle al Banco Agrario.

 

¿Cómo está hoy el Banco Agrario?

El Banco Agrario lo recibimos con una tendencia muy preocupante. Cuando lo recibimos en agosto del año pasado, la cartera de créditos caía en un 3.6%, los gastos administrativos se elevaban a un 7%, el índice de cartera vencida era del 7.9%. Nosotros, por supuesto, nos dedicamos a frenar esa tendencia negativa y hacer del Banco Agrario una institución de excelencia, haciendo del productor agrario el centro de la organización. Hicimos cambios en talento humano, portafolio de productos, en procesos y tecnología. Y esos cambios nos han llevado a tener hoy buenos resultados. Hoy le podemos decir a los huilenses y a los colombianos que la cartera del Banco Agrario crece hoy en un 4%, a pesar de las dificultades en algunos segmentos de la economía agropecuaria; y que los gastos del Banco caen en un 3.5%. Desde agosto del año pasado, nos hemos ahorrado $50 mil millones. Hemos hechos cambios importantes para que la contratación del Banco Agrario sea transparente. Ese era otro problema: no había transparencia en la contratación. Tenemos un Banco diferente y que entiende al cliente como su razón de ser.

 

El presidente Iván Duque acaba de aprobar una transformación del Banco Agrario, ¿Cuáles son los alcances de esta decisión?

Esta reestructuración del Banco Agrario, cuyo decreto firmó el presidente Duque, consiste en aumentarle las capacidades al Banco de cara al cliente. Nosotros estamos eliminando 209 posiciones de altos salarios que estaban en Bogotá y las oficinas regionales, que no agregaban valor al Banco Agrario, para contratar 413 asesores comerciales. Ellos van a estar en las veredas del país colocando créditos y dándole servicios al productor y a la empresa agropecuaria. Adicionalmente, estamos incluyendo en la planta de personal a 663 trabajadores temporales, la mayoría de ellos con funciones comerciales. Cambiamos, además, la estructura organizacional del Banco para modernizarlo y para que compita en el mundo de la banca digital. Estamos creando áreas como la gerencia de Innovación Digital. Todo esto a cero costos.

 

¿Qué se busca al final con todas estas transformaciones?

Al final, lo que se busca es fortalecer el Banco financieramente porque estamos eliminando cargos que no agregaban valor por cargos que van a generar ingresos. Esperamos colocar más créditos. Es una falsa disyuntiva cuando se plantea que la rentabilidad riñe con la función social del Banco Agrario. Al contrario, para que el Banco Agrario pueda llevar a cabo su función social de ir a colocar crédito al campesino, tiene que ser fuerte, sostenible y solvente. Nosotros tenemos que colocar créditos que sean viables.

 

¿Van a seguir abriendo más oficinas?

No es una prioridad del Banco Agrario abrir más oficinas. Ahora, a lo que le estamos apostando es a la movilidad del Banco. Estamos ensamblando una gran fuerza móvil comercial. Los asesores ahora tienen una tableta, originando crédito desde el campo. Lo que queremos es que el crédito agropecuario sea por oferta y no sólo por demanda. Al tener una fuerza móvil que vaya a las fincas, vamos a hacer algo muy importante en la banca y es conocer mejor al cliente.

 

¿Qué tan fácil le es a un campesino huilense acceder a un crédito del Banco Agrario?

Es muy fácil. Si es una persona que está pidiendo crédito por primera vez, se agenda una visita a su finca con uno de nuestros asesores comerciales. Esa visita debe ocurrir en los próximos dos o tres días. En la finca, el asesor, desde su tableta, le llena la solicitud de crédito. Esta tableta tiene el flujo de caja de todas las actividades del sector agropecuario, es decir, que ahora, los campesinos ya no tienen que conseguir un planificador para que les haga los flujos de caja. Allí, en la finca sale ya un pre-aprobado. Si el campesino no tiene títulos de la finca, tiene que buscar un certificado de sana posesión del presidente de la Junta de Acción Comunal. Y rápidamente, el crédito es procesado y otorgado máximo a los 11 días después.

 

¿Qué diferencia hay entre la banca tradicional y el Banco Agrario?

Nosotros también tenemos servicios bancarios como la banca tradicional. De hecho, acabamos de lanzar nuestra banca de comercio exterior para la agroindustria. Estamos atendiendo a las empresas piscicultoras del Huila porque nosotros también debemos atender a la empresa que genera empleo formal en el campo. La diferencia radica básicamente en que la actividad agropecuaria tiene unas particularidades diferentes a los negocios urbanos. El agro es muy intensivo en el uso de capital. En el agro, los períodos de maduración de las inversiones son largos. La volatilidad de los flujos de caja es muy alta. Un banco como nosotros tenemos que entender eso. Por eso, desde que llegamos en agosto del año pasado, hemos modificado 49 líneas de crédito para que se ajusten a los ciclos productivos de los cultivos, buscando que los productores del campo no tengan apretones de flujo caja. La diferencia es que nosotros financiamos a más largos plazos de lo que normalmente financia la banca privada y acompañamos mucho a nuestros productores.

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El presidente del Banco Agrario, Francisco Mejía, en la entrevista con el editor general del Grupo Informativo LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.

¿Qué significa el Huila para la presidencia del Banco Agrario?

El Huila es un departamento importantísimo. El Huila es una potencia cafetera y para nosotros, los cafeteros son nuestros clientes beneméritos. La segunda cartera más alta del Banco Agrario está en café. El Huila es modelo a nivel nacional en el negocio de la piscicultura. Yo, personalmente, he estado muy involucrado, con el gerente regional, Andrés Zapata, para que el Banco Agrario impulse ese crecimiento de la piscicultura en el Huila. Aquí además está aflorando un negocio frutícola muy importante. Yo felicito a los empresarios agropecuarios porque es gente laboriosa, honesta y emprendedora. Hay que decir que hemos hecho cambios en el Banco Agrario en el Huila para servirles mejor a los productores.

 

¿Qué opinión tiene de la situación agrícola nacional?

Yo creo que el presidente Duque le ha cumplido a Colombia con la política agropecuario. El balance de este primer año del presidente Iván Duque en el sector agropecuario es muy positivo. En cabeza del ministro Andrés Valencia, se ha ejecutado el programa de Agricultura por Contrato. Eso ha ayudado muchísimo a que los productores tengan mejores ingresos porque se conectan directamente con los compradores. Ya hay 17 mil productores en esquemas de Agricultura por Contrato. Yo creo que esa política del presidente Duque de proveer el campo con bienes públicos está dando resultados. Hay programas que mejoran la equidad en el campo como la Ley Tics, que propende por una mejor conectividad en el sector rural. Ahora bien, también ha habido algunos desafíos por situaciones exógenas como choques de precios en la caficultura. Pero, el presidente Duque hizo algo histórico con la caficultura colombiana: sacar adelante el Fondo de Estabilización de Precios del Café. A pesar de las dificultades en algunos renglones de la economía agropecuaria, el Gobierno Nacional ha hecho un gran trabajo y podemos ver el futuro del campo con optimismo.

 

¿Por qué cree, entonces, que algunos senadores como Rodrigo Villalba y Miguel Barreto, ‘rajan’ al presidente Duque en materia agropecuaria?

Yo desconozco los argumentos de estos congresistas y no sé qué interés tengan en ‘rajar’ al Gobierno. Yo me refiero a hechos. El Banco Agrario es una de las instituciones más importantes del sector agropecuario en Colombia; es el proveedor de crédito, insumo fundamental para la producción del campo; y en un año, lo que hemos hecho en el Banco Agrario, no se había hecho en los últimos ocho años del Gobierno anterior. Le estoy contando en cifras como hemos reactivado el crédito agropecuario en Colombia en un año. Yo no sé quienes dicen que el Gobierno se ‘raja’ como sustentan sus asertos. Y no es solamente el Banco Agrario. Leí una entrevista que le hicieron al presidente de la Sociedad Agropecuaria de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya, y él decía que los agricultores están muy satisfechos porque están viendo que la institucionalidad del campo ha sido rescatada del clientelismo. Eso es un hecho. El ICA, el Banco Agrario, Finagro, ahora, son instituciones que están pensando en función del productor agropecuario y no en función de intereses clientelistas. Obviamente, hay muchos retos y no nos podemos contentar con los resultados de este año. Tenemos que ir por más.

 

Para cerrar, un tema que ha inquietado mucho: los casos de defraudaciones en el Banco Agrario en varios municipios del Huila, ¿En qué van las investigaciones?

Nosotros cuando llegamos al Banco identificamos una situación preocupante y era un ambiente de control muy deficiente. Y teníamos la sospecha de que al Banco lo estaban defraudando; de que ese saldo de cartera vencida tan elevado, no correspondía al riesgo del sector agropecuario, y que ahí, debería haber un componente grande de fraude. Efectivamente, creamos una unidad anti-fraude, utilizamos software para identificar patrones de fraude y empezamos a detectar ese tipo de irregularidades. Personalmente, llevé a la Fiscalía 12 denuncias por fraude y posteriormente, se llevaron otras cinco denuncias. Hemos llevado 17 denuncias por defraudaciones que le han hecho al Banco Agrario. Desafortunadamente, la mayoría de esas denuncias, es decir diez, son de la Regional Sur. Y de estas, al menos cinco, son del departamento del Huila. Le puedo mencionar algunas oficinas: La Plata, Nátaga y La Argentina. El modus operandi era que montaban fábricas de crédito paralelas. Hacían solicitudes de crédito con documentación falsa y de manera masiva, estaban defraudando al Banco Agrario. Esas 17 denuncias, en lo que nosotros ya pudimos comprobar, suman $12.500 millones. Nosotros hemos tomado todas las medidas para luchar contra el flagelo de la corrupción y el fraude. Hay cero tolerancia con los fraudes. Aquí lo importante es defender el capital del Banco Agrario.

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