Padre Elcías Trujillo Núñez

Seguir a Cristo nunca ha sido fácil, pues lo que Él propone es ir contracorriente siempre. Dejarlo todo y seguirle cuesta mucho, en una sociedad donde poseer bienes, salud, cosas, es signo de prosperidad y de prestigio. Pedir a alguien hoy que debe renunciar a todo eso, parece algo descabellado y poco realista. No es extraño que haya tan pocas vocaciones a la vida religiosa o simplemente a una vida cristiana seria y comprometida. Porque realmente, dejarlo todo no creo que lo hagamos la mayoría incluso ni los que nos tenemos por medianamente cristianos. Pero Jesús siempre es radical en su propuesta, aunque comprenda nuestra humanidad. Y nos sigue llamando y proponiendo un ideal liberador.  Porque no es que las riquezas para Jesús sean malas, pero tenidas como finalidad son un impedimento para vivir el proyecto de Jesús que es el Reino de Dios, o sea, el compartir, la solidaridad, la entrega a los demás, lo que para Él es la fuente de la auténtica felicidad humana.  Y todo esto choca frontalmente con nuestra mentalidad consumista e individualista actual que nos habla de una felicidad material de posesión de cosas. Como canta Jorge Villamil “amigo cuanto tienes, cuanto vales “, es el lema actual.   Aunque la realidad sea mucha gente insatisfecha, vacía, aislada, deprimida por no conseguirlo todo ni poder comprarlo todo.   Pero en esta sociedad donde debemos vivir y ser en ella testigos del proyecto liberador y solidario de Jesús. No es fácil, porque es una continua lucha diaria por mantenernos fieles al Evangelio, pero es fuente de alegría, de paz, de salud humana y espiritual. Es claro que no podemos hoy vivir como anacoretas, pero sí podemos vivir con algo más de austeridad, sencillez, con una vida alternativa a esta sociedad consumista, con un mayor compromiso por la solidaridad. Jesús propone siempre máximos, aunque comprende nuestros mínimos, lo cual no es una excusa, porque no es imposible cumplir esas metas de horizontes infinitos. Los Santos, los verdaderos seguidores del Señor, tienen muy claro que las formas de seguirlo son diferentes y variadas, según las diferentes vocaciones, pero siempre reconociendo que Él es el centro de nuestra vida. Todo lo demás es relativo, aunque sea importante. Como lo hizo también y de forma extraordinaria la Virgen María, cuyo nacimiento recordamos con gozo en este 8 de septiembre.   Sorprende la libertad del Papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que poco tienen que ver con los discípulos de Jesús: “cristianos de buenos modales, pero malas costumbres”, “creyentes de museo”, “hipócritas de la casuística”, “cristianos incapaces de vivir contra corriente”, cristianos “corruptos” que solo piensan en sí mismos, “cristianos educados” que no anuncian el evangelio…  Pues ánimo, pongámonos en camino de nuevo, en el intento de seguir al Señor con la máxima fidelidad posible, viviendo en este mundo, pero sin ser de este mundo, relativizando cosas y bienes, poniéndonos al servicio del Reino de Dios, del Proyecto de Dios sobre nosotros y nuestro mundo: un mundo de hermanos, un mundo de justicia, paz y amor. Seguir a Jesús no es fácil, lo sabemos, por eso nos dice que debemos pensarlo primero antes de empezar la ruta, pero nos guía siempre su amor y su misericordia, y nos ayuda su gracia para mantenernos firmes. Hoy el Señor nos invita a seguirle, amando, siendo amable, perdonando, compartiendo, escuchando, dando nuestro tiempo, sonriendo. A veces cuesta más que dejar de golpe todas las riquezas. Es más fácil dar dinero muchas veces que darnos a nosotros mismos.  Y eso lo podemos hacer todos.

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