El estafador entregó cheques por siete millones de pesos a los duelos de los carros. Los cheques salieron sin fondos.

Lo que parecía ser un atractivo negocio alquilando sus carros, término para dos neivanos siendo no solo un robo sino una estafa bien ‘montada’ al parecer por Humberto Díaz Galvis, quien sería el representante de una supuesta empresa de transporte de carga y pasajeros Strong S.A.

Han trascurrido cinco meses desde que fueron ‘timados’ Bethy Cruz Callejas y José Alberto Toro Mondragón, y no pierden la esperanza de que las autoridades encuentren sus vehículos y logren la captura de Díaz Galvis.

“Faltó a la buena fe…”, expresó Carlos Darío Cárdenas Mosquera, abogado de  Toro Mondragón, quien se puso al frente de los intereses de su cliente, quien le alquiló a Díaz dos camionetas doble cabina “son las características que él prefiere”.

Y es que el supuesto empresario para convencer a los incautos, diseña una estrategia que comienza con la instalación de una sede de la ‘empresa’, confortable y amigable. “El sujeto se hace amigo de las personas de los negocios que están al lado de la bodega, charla con ellas, toma tinto y se gana la confianza”.

Con la oficina puesta en marcha, la segunda fase del plan está en encontrar a través de intermediarios a las víctimas. “Por intermedio de una persona que dice conocerlo nos acercamos, decía que necesita unos vehículos… se contacta con personas que se dedican a trabajar en el alquiler de vehículo”, manifestó Didier René Rodríguez Manrique abogado de Bethy.

La mujer le ‘arrendó’ a Díaz Galvis un camión de carga Chevrolet NKR, de placa VDP-591. “El intermediario no ha puesto la cara”, recordó el defensor de la Bethy.

Toro Mondragón, terminó en ‘manos’ del estafador por intermedio de su hijo, quien fue convencido por un amigo que lo conoció.  “El hijo de mi cliente fue el intermediario, fue contactado por un amigo que le dijo que había un señor que estaba buscando unos carros, fue la línea directa, mi cliente no lo conoció…”, indicó el abogado Cárdenas Mosquera.

 

‘Endulzados’

Díaz Galvis, tras conocer a sus víctimas y tenerlas prácticamente en sus manos, le ‘endulzo’ el oído con un atractivo negocio del que no escaparían.

El arriendo mensual por vehículo sería de siete millones de pesos y para convencerlos más, les entregaba un cheque que se cobraría al terminar el mes del contrato. “Al hijo de mi cliente le giró cuatro cheques, se cobrarían una vez se prestara el servicio, mes vencido”, recordó Cárdenas.

El ‘empresario’ no solo ilusionó a sus clientes con los cheques sino que antes firmaron contratos de arrendamiento de los vehículos y para darle forma a su entramado fueron a una notaría. “Se firmó contrato de arrendamiento autenticado por una mensualidad de siete millones de pesos”, sostuvo el abogado Rodríguez Manrique.

La desilusión y la alarma de que algo no estaba bien con el negocio de arrendamiento de sus vehículos, inició en el primer mes cuando fueron a cobrar los cheques y salieron ‘chimbos’. “El cheque que dejó de respaldo cuando iba a cobrar resultó sin fondos”, expresó Rodríguez al igual que su colega Cárdenas “los 4 cheques no se lograron hacer efectivos porque no tenían fondos”.

La preocupación se apoderó de los dueños de los vehículos, cuando llamaron a la línea telefónica de Díaz Galvis y no les contestaba y para rematar la dirección de la sede principal de la empresa en Bogotá registrada en la Cámara de Comercio de Bogotá, no existe. “Las comunicaciones que hemos radicado o enviado a la dirección han sido devueltas porque no corresponde al domicilio de la sociedad”, sostuvo el abogado Rodríguez.

La dirección que registró Díaz Galvis en la Cámara de Comercio en Bogotá terminó siendo la de la bodega en Neiva. “Fue un juego de nomenclatura que él efectuó para cometer el ilícito”, sostuvo el abogado Cárdenas.

 

‘Gemeleadas’

Las personas estafadas no se han quedado quietes, y entre las pesquisas que han hecho, encontraron que sus vehículos están siendo utilizados en otras ciudades del país e incluso los han tratado de vender.

“Dicen que el carro lo han visto en Saldaña y Espinal tanqueando”, manifestó el abogado Didier René Rodríguez, al referirse a la NKR, de placa VDP-591 de propiedad de Bethy Cruz.

Mientras que las dos camionetas de Toro Mondragón al parecer “ha tratado de gemelar en otras ciudades del país o las empeñó en otro departamento”, manifestó el abogado Cárdenas.

Por el momento las dos víctimas instauraron demandas penales por separado contra Humberto Díaz Galvis por el delito de hurto agravado por la confianza.

 

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