Luego de que las elecciones del año 2018 fueran catalogadas como una de las más seguras y tranquilas en la historia de Colombia, la zozobra y la barbarie volvieron a ser pan de cada día en nuestro país. Hasta el momento ya han sido seis los candidatos asesinados. El último fue Orley García, quien aspiraba por el Centro Democrático a la Alcaldía de Toledo, norte de Antioquia. El Gobierno Nacional ya ofreció una recompensa de 30 millones de pesos para quien ayude en el total esclarecimiento del crimen contra el candidato político.

La ola de violencia política que volvió a tomar fuerza tras la firma del Acuerdo de paz, ahora se instaló en estas elecciones y está teniendo un impacto mucho mayor en las zonas del territorio colombiano más azotadas por el conflicto armado.

Por otro lado, la MOE  señala que en cuanto a amenazas los aspirantes con mayores intimidaciones son los de las alcaldías, con 21 casos, mientras que los candidatos a concejos amenazados son seis. El partido político más afectado es el de la ‘U’, con seis aspirantes, de los cuales uno ya fue asesinado y cinco más han sido amenazados de muerte. Por su parte, el partido Liberal ya suma dos candidatos muertos.

Según el politólogo Jairo Libreros, los grupos al margen de la ley le están apostando al control de administraciones locales, “Los grupos ilegales están haciendo una apuesta violenta muy fuerte. Colombia tiene experiencia en un tema que se llama la apropiación ilícita de gobiernos locales. La apuesta nuevamente va por esa vía: el control de administraciones locales, de la contratación. Eso les da presencia territorial, capacidad de gestión y, quizá, estén pensando en eventuales negociaciones de paz para salir de estos líos en mejores condiciones”.

La MOE explicó que estos asesinatos se acentuaron en el marco de estas elecciones pero que las amenazas comenzaron a emerger desde diciembre del año pasado. Con estos hechos de violencia, Colombia sigue confirmando uno de sus peores temores: el regreso de una violencia política que sigue sembrando de muertos al país ante la mirada atónita de la sociedad.

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