Silvana Velásquez

El 10 de Septiembre de cada año se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, fecha en la cual aunamos esfuerzos y estrategias para que en un solo grito, se escuche “andando juntos, prevenimos juntos la conducta suicida” Sin embargo, la OMS plantea que para este 2019 no solo se conmemore el 10 de Septiembre como un día estratégico para promover la vida, sino también el 10 de Octubre, el cual es el Día Mundial de la Salud Mental; ambos días conmemorando la Prevención del Suicidio.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud anuncia que anualmente, cerca de 800 000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. Cada suicidio es una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos para los allegados del suicida; el suicidio se puede producir a cualquier edad, y en 2016 fue la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo.

Datos que nos visualizan un panorama no muy alentador: nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes están perdiendo el sentido de la vida apenas dando inicio a ella, están perdiendo el rumbo de su existencia, lo que los lleva a tomar un camino que no tiene regreso, una ruta fugaz, una decisión fatal, una solución a sus problemas con consecuencias lacerantes e irreversibles. Se están asfixiando en una sociedad consumista, inapreciable e insensible. Una sociedad que se muestra silenciosa, inexperta y penosa para atender este devastador fenómeno. Escuchamos con frecuencia que los jóvenes se están perdiendo en un nublado laberinto, pero no reaccionamos ante sus clamores, solo postfacto procedemos a lamentar el hecho, a culparlos, o incluso a juzgarlos.

Todos, absolutamente todos estamos llamados a prevenir el suicidio: familia,  profesionales de todas las áreas, amigos, autoridades y demás; todos debemos estar prestos para una oportuna identificación e intervención.

El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio (OMS,2019) Así, con compromiso y amor por el otro, podemos decir que andando juntos, prevenimos juntos la conducta suicida.

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