Norberto Antonio Castaño Buitrago

 

“La clase más popular es la que más infringe las normas de tránsito y la que más paga comparendos”. La frase es del Secretario de Movilidad de Neiva, Jimmy Puentes al revelar que a la fecha existen cerca de 20 mil personas que adeudan 45 mil millones de pesos por concepto de multas aplicadas por no respetar las normas de tránsito. Agrega que el tema es de falta de cultura ciudadana. Según estadísticas de esa dependencia de la alcaldía de la capital del departamento del Huila, en promedio un infractor de transito está pagando cada año dos millones de pesos en multas. Las infracciones más recurrentes son cometidas por los conductores de motocicletas que se niegan a cumplir con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito SOAT, la revisión técnico – mecánica, portar la licencia de conducción y el transporte ilegal de pasajeros o “moto – taxismo”.

La mayoría de conductores o propietarios creen erróneamente que el SOAT es un simple documento para cumplir con la norma, desconociendo que es un amparo en caso de presentarse un accidente de tránsito. Sobre la revisión técnico – mecánica afirman que sólo es un “sacadero de plata” y que no sirve para nada, sin tener en cuenta que muchos percances viales se producen por llantas lisas, no tener buenos frenos, no contar con las luces adecuadas, no tener espejos, entre otros elementos de seguridad para el vehículo que se conduce. A muchos conductores, tanto de carros como de motos, pareciera que el pase o licencia de conducción se las hubieran entregado con una hamburguesa o ganado en un bingo, ya que poco o nada saben del Código Nacional de Tránsito.

En “Juan pueblo falta cultura ciudadana” y en muchos municipios falta autoridad ya que muchos alcaldes se niegan a crear sus direcciones de tránsito o firmar convenios con la Policía Nacional para controlar la movilidad en sus localidades por el “costo político” que esto tiene. Pero porque costo político preguntaran algunos, claro, es que si se ejerce la autoridad habrá que aplicar sanciones, inmovilizar vehículos, obligar al uso del casco y eso es antipopular. A futuro cuando se pretenda llegar a una elección popular nadie los va a respaldar.

Queda claro: a los “pobres” les gusta pagar multas y a los alcaldes no hacer cumplir las normas de tránsito.

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