“Practicó en varias oportunidades actos sexuales contra la menor, llegando incluso al acceso carnal…”, sentenció la jueza al condenar a Sergio Andrés Rodríguez, quien terminó confesando que violó a una menor de edad quien padece retraso mental leve.

La sentencia condenatoria contra el depravado fue proferida por la Jueza Quinta Penal del Circuito de Neiva con Funciones de Conocimiento, luego de legalizar el preacuerdo al que llegó el sujeto con la Fiscalía adscrita al Centro Atención Integral Víctimas de Abuso Sexual.

Rodríguez fue condenado a doce años y cinco días de presión tras aceptar su responsabilidad en los delitos de acceso carnal o actos sexuales abusivos con incapaz de resistir.

La togada sostuvo que la Fiscalía en la ‘negociación’ tras la aceptación de responsabilidad de Sergio Andrés, no concedió ninguna contraprestación a cambio “pues dada la naturaleza del delito y la calidad del sujeto pasivo, está prohibida la concesión de tales prebendas”.

 

La menor contó todo

La investigación contra Rodríguez inició luego que el papá de la menor lo denunciara ante las autoridades, tras enterarse por boca de la misma menor que el hombre había abusado sexualmente de ella.

La revelación de las agresiones sexuales a la menor, fue hecha el 29 de noviembre de 2017, cuando la niña, de 13 años de edad y quien padece retraso mental leve, fue requerida por su progenitor luego de haberse demorado en llegar a la casa.

La niña le dijo al papá que había llegado tarde porque había estado toda con Sergio Andrés con quien tuvo relaciones sexuales en un potrero a las afueras del municipio de Palermo. “Esto se presentó en dos ocasiones”, dijo la menor a las autoridades.

La declaración de la menor, sumadas a las pruebas científicas y documentales llevó al depravado a confesar su responsabilidad ante las autoridades. “Con las pruebas informe pericial de la clínica forense e informe pericial de biología forense, se acreditó la existencia del delito…”. Manifestó la jueza en la sentencia.

Reiteró además que quedó demostrada más allá de toda duda razonable la participación del procesado en el hecho delictivo, “practicó en varias oportunidades actos sexuales contra la menor, llegando incluso al acceso carnal, quien por sus condiciones personales y mentales, estaba en incapacidad de resistir”.

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