Los indígenas desde ayer empezaron a regresar a sus casas en las distintas provincias de Ecuador tras más de una semana de movilización, en la que bloquearon las principales vías de la Sierra ecuatoriana y llegaron a conseguir la paralización de Quito. Panaderías, locales comerciales, escuelas y hasta el aeropuerto abrieron, retornando la normalidad a la capital. El servicio de transporte urbano se sumó al metropolitano que en los últimos días funcionó con algunos problemas, aunque el fin de semana fue casi nulo.

Todo fue gracias al acuerdo que pactaron los indígenas y el Gobierno el pasado domingo. El presidente, Lenín Moreno, derogará oficialmente el polémico decreto 883 que eliminaba los subsidios a los combustibles y que fue el detonante de las protestas de los últimos once días. “Hemos hecho una elección por la paz. Se expedirá un nuevo decreto que nos asegure que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan”, escribió el gobernante en su cuenta de Twitter.

El hecho fue considerado como un triunfo de los pueblos indígenas. “Se ha dejado sin efecto el decreto 883 y eso es para todo el país. “¡Viva el Ecuador! ¡Viva la paz!”, manifestó Jaime Vargas, líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador.

Tras el triunfo, por la calles de Quito, donde se vivieron días de tensión y se encontraban miles de indígenas, hubo manifestaciones de alegría. Ríos de gente, que se habían manifestado durante toda la semana, se volcaron a las calles para festejar, pese al toque de queda impuesto por el presidente a raíz de los fuertes disturbios.

El balance de las protestas fue de siete muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos, según la Defensoría del Pueblo.

«Con este acuerdo se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el
Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país», señaló el acuerdo leído por Arnaud Peral, representante en Ecuador de la ONU, que medió en la crisis junto a la Iglesia católica.

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