Bejmaín Lugo fue hallado culpable y será condenado.

50  años de prisión fue la pena que pidió la Fiscalía contra Benjamín Lugo Trilleras, por su participación en el asesinato de Ángela María Farfán Chimbaco, ocurrido en la vereda La Urraca en el municipio de Tello.

La máxima condena fue hecha ayer por el Fiscal Quinto Seccional de la Unidad de Vida al Juez Tercero  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento, quien halló responsable al procesado del delito de feminicidio agravado.

La declaración del único testigo presencial del crimen, Tito Lugo, sumadas a testimonios de familiares y conocidos de la mujer, que revelaron amenazas de muerte hechas por Lugo Trilleras a la mujer, fueron fundamentales para que el togado anunciara que el procesado sería condenado.

El testigo estrella de la Fiscalía, manifestó en el juicio oral que vio cuando Lugo Trilleras se abalanzó contra Ángela María y la atacó con un cuchillo. “Observó a Benjamín con un arma corto punzante, se le lanzó a ella y le metió una puñalada por la espalda”, recordó el fiscal el testimonio de Tito.

El ataque ocurrió hacia el mediodía del domingo 26 de marzo de 2016, en un potrero en la vereda Alto Urraca del corregimiento de San Andrés, en el municipio de Tello. “La víctima tenía dos heridas, una en el tórax y otra en la espalda que le perforó un pulmón y le causó la muerte inmediatamente”, señaló el delegado de la Fiscalía.

 

Obsesionado en Ángela María

En el juicio oral quedó al descubierto que Lugo Trilleras tenía una obsesión por Ángela María, a quien había conocido en la ciudad de Villavicencio (Meta). “En la vereda decía que ella era su esposa y que el niño era de ellos”, señaló uno de los testigos en el juicio oral.

“Él la pretendía pero ella hacia caso omiso…”, manifestó en el juicio oral Daniela Monroy, hija de la mujer.

Ángela María y Benjamín llegaron a la población tellense en busca de una supuesta guaca. “Benjamín convenció a Ángela maría para que viajaran a Tello a buscar una guaca, tesoros”, relató el fiscal.

La víctima adquirió una vivienda y le arrendó una de las habitaciones al hombre, quien durante más de cuatro años vivió en ella. “Entre Ángela María y Lugo Trilleras no existió una relación sentimental si hubo una amistad y relación de trabajo, él le ayudo a vender bizcochos, fue celador del sector donde vivía ella”.

Señaló el funcionario judicial que el hombre amenazó varias veces a la mujer. “Existió un ciclo reiterativo de violencia, hubo una obsesión de él por ella…existió una denuncia de la mujer señalando que el hombre la había amenazado con un revólver, le dieron una medida de protección”.

La obsesión de Lugo Trilleras por Ángela María lo llevó a asesinarla. “La intención de él era finiquitar esas amenaza, las cuales de manera reiterativa y sistemática estaba realizando en contra la mujer, motivado por esa obsesión que tenía contra ella…”.

 

Es inocente

La defensa de Benjamín Lugo Trilleras, había solicitado al juez que por duda en las pruebas presentada por la Fiscalía absolviera a su cliente. “El testigo tenía interés en señalar a Benjamín…con su testimonio se mostró el afán de inculpar a Benjamín, pudo ser él al autor de los hechos”.

Señaló que si fue cierto que el testigo estaba en el lugar de los hechos y presenció el crimen “por qué no la defendió…”.

Agregó que la ropa de Lugo Trilleras estaba untada de sangre porque cuando llegó al lugar y vio a Ángela María en el suelo trató de auxiliarla.

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