Rodolfo Valderrama

Rodolfo Valderrama

El columnista Adolfo Zableh en varias ocasiones ha expresado que, “Lo mejor de Colombia no es la gente, al contrario es lo peor”; reflexionando sobre esta  afirmación podríamos manifestar que tiene cierta dosis de razón si tenemos en cuenta que, la perversidad de gobernantes y malos es igual de maligna a la pasividad de  gobernados y buenos; no debemos generalizar porque tenemos un sector mayoritario que actúa correctamente y está presto a servir aunque ciertas condiciones lo impidan; tampoco debe generalizarse la situación manifestando que lo mejor es la gente, dado el sinnúmero de casos de indolencia, irresponsabilidad, intolerancia o violencia.  Se dirá que se trata de minorías pero no es cierto, y si es así su peso relativo demerita las innumerables acciones buenas.

Nuestra población ha permitido avances de la problemática social por respaldar con el voto a sus verdugos, y por omisión cuando no participa; ojalá las contundentes protestas de Chile y Ecuador contribuyan para que nuestra población despierte, se informe, analice y entienda el engaño de que hemos sido objeto por todos los gobiernos.  Igual que en Colombia, en Chile se manipuló la población con el engaño de que privatizaciones y crecimiento económico generarían más bienestar, contrariamente, fue nefasto para las mayorías, de ahí los coros, “Más Estado, menos empresa privada”; en Colombia no hemos reaccionado pese a las “bombas sociales”, especialmente por la carencia de trabajos decentes, deterioro del servicio de salud y creciente inequidad.

Debemos reconocer la ecuánime actitud del Presidente Piñera, que pese a ser pro-capitalista, aceptó que la crisis no se debe a  injerencia extranjera sino a fallas de política interna, una bofetada  al sector  ultraconservador y valioso testimonio que contradice la manipulación del cuestionado caso venezolano, cuando el uribismo lo menciona como “prueba” de que el socialismo es dañino, pero malintencionadamente ignora casos de países capitalistas como Guatemala,  Honduras y Salvador, donde millones sufren y para no morir de hambre, se aventuran por senderos de muerte tratando de refugiarse en el  exterior.

En un país con alta cobertura educativa pero inculto políticamente,  con siniestros personajes como Uribe y Gaviria todavía vigentes,  que somos indolentes e ignoramos el cierre de 30 clínicas ocasionando graves daños al presupuesto de salud, un país poseído por fantasías como el intolerante fanatismo deportivo  que asesina por una camiseta contraria pero desconoce derechos elementales, que aguanta tantos vejámenes por la tortuosa salud, crecen la criminalidad y concentración de riqueza, y  por muchos actos irracionales, resulta contradictorio  decir que lo mejor es la gente, salvo por cortesía.

rodovaldi@hotmail.com

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