La renuncia de Botero, crónica de una salida anunciada.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

 

Acusado de revivir el fantasma de las ejecuciones extrajudiciales y de ocultar la muerte de ocho menores de edad en un bombardeo contra disidentes de la desmovilizada guerrilla de las Farc a finales de agosto pasado, el insostenible ministro de Defensa, Guillermo Botero, renunció el miércoles pasado para evitar su vergonzosa destitución por parte del Congreso.

El bombardeo, nunca reportado por la gran prensa, fue finalmente la gota que rebosó la copa.  Con 68 votos anunciados su salida era inminente. Ante este golpe, para evitar la vergüenza de su relevo fulminante, anunció su renuncia, que no lo salvará de la moción.

El promotor de la moción de censura, Roy Barreras, lo acusó de ocultar que hubo ocho menores con edades entre los 12 y los 17 años, entre los 15 muertos en un bombardeo militar en una zona rural de Puerto Rico (Caquetá).

La Fiscalía confirmó la muerte de los ocho menores, dos de ellos sin identificar, presentados por el ministro como “delincuentes muertos en operaciones militares”.

El debate arrancó con una dura intervención del senador citante Roy Barreras, quien criticó y calificó como “un fracaso” la política de seguridad ciudadana.  “El 44% de los colombianos se siente inseguro. Aumentó el homicidio en Colombia, que es por supuesto la cifra más relevante, porque es la pérdida de vidas, al pasar de 8.434 entre enero y septiembre de 2018, a 8.612 en el mismo periodo de 2019; fracasó en el control del homicidio. Los hurtos también aumentaron un 9,5 %”, afirmó.

Con su renuncia es el segundo ministro que se desploma  desde que Duque asumió la presidencia hace 15 meses.

La primera fue la huilense Gloria María Borrero Restrepo, quien renunció a la cartera de Justicia en mayo pasado, en medio de la crisis institucional provocada por la excarcelación de Jesús Santrich.

 

Salidas en falso

Botero jugó con candela al atizar la guerra y salió chamuscado. Su cuestionada gestión y sus salidas en falso fueron haciendo mella hasta que se desmoronó en medio de la crisis por el recrudecimiento de la violencia en el Cauca. En una semana murieron 12 personas, especialmente indígenas del pueblo Nasa.

 

Falsos positivos

El desplome del ex ministro de Defensa se agudizó hace meses tras confirmarse la aplicación de un sistema de incentivos dentro de las Fuerzas Armadas que reavivaban el fantasma de los falsos positivos. Ante el escándalo, el Gobierno retiró esa directriz, pero la tormenta no amainó. Además, se sumaron la manipulación realizada para ocultar las circunstancias en que fue asesinado  el excombatiente desmovilizado Dimar Torres, ocurrido el pasado 22 de abril.

El caso fue presentado inicialmente como un incidente. A finales de octubre, una investigación de la revista Semana demostró que se trató de un homicidio planeado por militares.

Además, al caso se sumó la muerte del joven comunero indígena Flower Trompeta, un activista que según el Ejército murió en un combate el pasado 28 de octubre en el Cauca. No obstante, la comunidad de Corinto, su tierra natal, denunció que fue asesinado por los uniformados y luego, presentado como un disidente caído en combate.

Apoyado en datos de la autopsia, el senador Barreras aseguró que lo fusilaron por la espalda: “El asesinato de Flower Trompeta fue otra ejecución extrajudicial, vendida como muerto en combate”. El comunero presentaba cuatro impactos dos en la espalda, uno en el cuello y otro en un brazo.

 

Insostenible

Al fracaso de la política de seguridad se sumaron los casos de corrupción en la alta oficialidad del Ejército que  terminaron en el retiro del mayor general Adelmo Fajardo, segundo comandante del Ejército, y en la captura del general Jorge Romero, por anomalías en la contratación, recibir sobornos y hasta participar en un entramado para venderle salvoconductos de armas a criminales. Cinco generales más fueron retirados de la institución.

Aun así, Duque no cedió y declaró que no le parecía una razón suficiente para pedirle la renuncia. Pero las circunstancias cambiaron.

“La continuidad del ministro, que en junio ganó con holgura el primer intento de moción de censura, se volvió insostenible y para el Ejecutivo suponía más una carga que una solución a los desafíos en materia de Defensa”, expresaron expertos.

Después de más de seis horas de debate, la votación de moción de censura contra el ministro Botero, quedó programada para el próximo miércoles 13 de noviembre.

Convencido de la mayoritaria decisión del Congreso de aprobar la moción de censura, Botero renunció.

Por lo menos 60 congresistas de las distintas bancadas, excluyendo al derechista Centro Democrático y un sector conservador, anunciaron que respaldarán la moción de censura, incluyendo a Cambio Radical. La posición fue anunciada por el congresista Rodrigo Lara Restrepo.

Roy Barreras denunció la muerte de los menores reclutados en un bombardeo.

Moción sigue viva  

Aunque Botero renunció para eludir la decisión  que implicará una destitución, la moción  de censura sigue viva y, en caso de a votarse  como está previsto el próximo miércoles, marcará otro revés para un gobierno con niveles de impopularidad alarmantes. En la última encuesta solo el 26% de los colombianos aprueban su gestión.

Según la última encuesta de Invamer, el 69 por ciento de los colombianos desaprueban el desempeño del jefe de Estado, Iván Duque.

El 83 por ciento de los encuestados piensa que el país está empeorando en materia de corrupción; el 77 por ciento, en temas económicos; el 88 por ciento, en desempleo; el 85 por ciento, en costo de vida, y el 85 por ciento, en inseguridad.

El general Luis Fernando Navarro, actual comandante de las Fuerzas Militasres asumió el cargo mientas se nombra al titular.

Ministro encargado

El general Luis Fernando Navarro, actual comandante de las Fuerzas Militasres asumió el cargo mientas se nombra al titular.

El oficial, con 39 años de ejercicio, es el segundo militar en ocupar esa posición, asignada desde 1991 a funcionarios civiles. El oficial, quien acaba de cumplir, 59 años de edad, nació en Chía (Cundinamarca).  Ingresó en enero de 1980 a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, donde obtuvo el título de Ciencias Militares, y se graduó como subteniente del Arma de Infantería el primero de diciembre de 1982.

El oficial estuvo en Caquetá, como segundo comandante Segundo comandante del Batallón de Infantería No. 35 Héroes del Güepí, Segundo Comandante de la Escuela de Infantería y Comandante del Batallón de Infantería Aerotransportado, entre otros cargos.

Aunque mantiene amplia empatía con el comandante del Ejército, su encargo puede ser “constitucionalmente problemático”, según lo apuntó el  abogado, Rodrigo Uprimny. “Fuerza Pública no es deliberante y sus miembros no pueden intervenir en política. Pero cargo de ministro es esencialmente político”, declaró el experto en su red social Tweeter.

 

En el sonajero

Rafael Nieto Loaiza, viceministro del Interior y de Justicial. El ex ministro Juan Carlos Pinzón, ex embajador de Colombia en Estados Unidos y fórmula a la Vicepresidencia de German Vargas Lleras.

Igualmente suenan como potenciales candidatos el actual canciller Carlos Holmes Trujillo, el consejero presidencial de paz, Miguel Ceballos, uno de los principales opositores a los acuerdos de paz y permanente instigador de la salida militar.  El senador Roy Barreras, promotor del debate que sacó a Botero, señala a Ceballos como Ministro de Guerra.

Incluso se mencionó a la actual vicepresidenta Martha Lucía Ramírez, quien ya ocupó esa cartera y el ex fiscal Néstor Humberto Martínez.

Jorge Enrique Bedoya, actual presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores, SAC y quien fue viceministro de esa cartera entre 2011 y 2015, también suena para esa posición lo mismo que el empresario Luis Guillermo Plata, ex ministro de Comercio Exterior.

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