Rodolfo Valderrama

Rodolfo Valderrama

Insólito, que quienes dirigen el país en especial los especialistas en economía manifiesten que hemos tenido aceptable crecimiento económico, pero no entienden el motivo por el cual el empleo no crece, es el caso de J.J. Echavarría, Gerente del Banco de la República, Carrasquilla, Ministro de Hacienda y Juan Carlos Echeverry exministro y expresidente de ECOPETROL; es decir no tienen idea sobre las causas de la desocupación.  El asunto es que el paradigma neoliberal afirma que para que mejore el nivel de empleo y otros indicadores sociales, la economía debe crecer; lo novedoso es que en esta ocasión están sin argumentos. La  panacea del crecimiento ha sido recurrente, pero se desvirtúa por el aumento del desempleo y  actividades informales pese a largos períodos de crecimiento económico, combinados con estímulos al empresariado.

 

Nuestros perversos dirigentes desconocen que el problema es estructural, que el empleo formal es inelástico en nuestro sistema económico; se parte de bases erradas cuando utilizan las engañosas estadísticas oficiales que cifran el desempleo en 10%, pues consideran ocupados  a quienes están en el inmenso y tortuoso rebusque o a quienes renunciaron a buscar trabajo; pero la evidencia nos dice que el desempleo real es al menos  del 30%, entonces si la fuerza de trabajo es de 25 millones puede afirmarse que el desempleo real nacional es de unos 7.5 millones de personas, muy superior a la cifra oficial de 2.5 millones. Con tal magnitud de desocupados, el sector privado nunca podrá contribuir sustancialmente a  mejorar el empleo formal, al contrario por mejoras en tecnologías y la obligada reducción de costos por la competitividad la situación tiende a empeorarse.

 

Desde que se abolió la política keynesiana con el argumento de que el Estado es corrupto, despilfarrador, ineficiente y causante del subdesarrollo, hemos transitado una larga etapa de privatizaciones, siendo engañados con promesas de más  desarrollo y bienestar para todos; esto resultó ser un fiasco porque el sector privado resultó tan corrupto o peor que el oficial, lo atestiguan los gigantescos desfalcos suficientemente conocidos, además se agravaron  los problemas sociales; el caso chileno es emblemático al exigir cambio de modelo económico. En Colombia, guardando proporciones y teniendo en cuenta que la historia se repite, es inexorable, sin que busquemos el socialismo, que retornemos al Estado en varios aspectos, corrigiendo errores del pasado; esto implicará que el empleo formal sea la mejor inversión, que no es consecuencia del crecimiento sino causa del bienestar y verifiquemos las ilusiones del sistema neoliberal como las bondades del mercado o el poder de la oración.

rodovaldi@hotmail.com

 

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