Consuelo Serrato de Plazas

«Quiero que la muerte de mi hijo sea un ejemplo y una advertencia para los padres con hijos adictos a los videojuegos. Ellos deben ser más estrictos y no permitir que sus niños jueguen tantas horas, o terminarán como mi hijo». Estas fueron las palabras pronunciadas por el padre del joven tailandés de 17 años quien recientemente fuera encontrado sin vida a causa de un derrame cerebral generado presumiblemente por las «interminables sesiones jugando ante el ordenador».

Ciertamente el sector del entretenimiento de los videojuegos se halla catalogado como uno de los más poderosos a nivel mundial comparable al tamaño de la industria musical. Lo anterior es corroborado por la revista Dinero tras señalar que  hoy por hoy es «una de las más pujantes a nivel mundial, gracias a la acogida que ha tenido en las nuevas generaciones y a los miles de millones de dólares que genera anualmente».

 En la actualidad los videojuegos se hallan inmersos en la vida cotidiana de muchas personas y su descontrolado uso puede llegar a transformarse en patrones de conducta adictivos. Por esta razón países como Holanda, Estados Unidos, España y Japón se han visto obligados a abrir centros de rehabilitación para tratar tan compleja situación. El problema es de tal magnitud que  la Organización Mundial de la Salud incluyó oficialmente el trastorno por uso de videojuegos en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

En ese orden cabría destacar que no obstante ser China líder mundial en el mercado de los videojuegos, ante el considerable aumento en el número de adolescentes que padecen trastornos relacionados con este medio de  entretenimiento, el gobierno del país asiático en el afán por controlar tan grave problemática, acaba de expedir un decreto por medio del cual establece restricciones tendientes a limitar su acceso y para el efecto creó un organismo regulador encargado de reducir  los juegos en línea y tiempos de exposición.

Entre tanto cabría preguntarnos: ¿Es Colombia ajena a este alarmante flagelo?

Infortunadamente nuestro país no es la excepción pues conforme lo revelado por la Agencia Internacional de Inteligencia de Mercado de Videojuegos –Newzoo- Colombia ocupa el puesto 37 entre los países que más videojuegos consumen en el mundo.

Frente a tan preocupante realidad sería conveniente replicar las buenas prácticas adoptadas por países como China tendientes a proteger  a la población expuesta a conductas adictivas por el uso y abuso de este medio de entretenimiento, mediante la adopción de medidas preventivas, pues de no actuar a tiempo podría llegar a tomar niveles de pandemia, ya que como lo presagiara Confucio el filósofo chino: «Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos».

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