Eduardo Gutiérrez Arias

Por: Eduardo Gutiérrez Arias

El dicho popular que encabeza este artículo, refleja muy bien el sentimiento del gobierno que preside Iván Duque frente al paro nacional del 21 de noviembre convocado por las centrales de trabajadores, el movimiento estudiantil, las organizaciones indígenas y campesinas del país y muy diversos movimientos sociales y políticos, en protestas por las pretendidas reformas laboral y pensional, por la pretensión de gravar con nuevos impuestos los sectores populares, por el incremento del desempleo que ya pasa del 12%, por los crímenes y masacres contra indígenas, campesino y líderes populares, contra el reclutamiento de niños por los grupos armados ilegales pero también contra los bombardeos masivos a los campamentos donde los tienes retenidos y donde ellos son las primeras víctimas, por medidas eficaces contra la corrupción que cada año le roba a los colombianos cerca de 50 billones de pesos, Por la paz, la defensa del medio ambiente, la vida, la educación y la salud.

El presidente Iván Duque, el expresidente Álvaro Uribe, el Centro Democrático y el Partido Conservador han dicho que no hay motivos para ninguna protesta, que es una estrategia del Foro de Sao Pablo para convulsionar a Colombia siguiendo los ejemplos de Chile, Bolivia y Ecuador. Las redes sociales han sido bombardeadas con noticias alarmantes que incluyen llamamientos de  militares de las reservas convocando a afiliados de sus organizaciones para salir a defender la patria intentando mostrar la protesta popular como una conspiración del comunismo internacional. Ante eso muchas voces de sacerdotes, artistas, intelectuales y hasta la recién ganadora del reinado nacional de la belleza se suman al Paro del 21 de noviembre. El Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Oscar Urbina, hizo un llamamiento para participar pacíficamente en la movilización. Una convocatoria similar fue lanzada por el cantante Carlos Vives. A su vez la recién nombrada Reina Nacional de la Belleza, María Fernanda Aristizabal, expresó su apoyo al paro y le pidió al presidente Duque que escuche los reclamos y demandas de quienes van a marchar.

El país pide a gritos un viraje en la política económica y social. No más gravámenes a los sectores populares. Mayor inversión social, especialmente en las zonas de mayor conflicto. Pero el gobierno se mantiene sordo ante estos reclamos. Por eso se debe marchar con alegría, rechazando cualquier forma de violencia de los provocadores, que siempre han buscado anarquizar los movimientos populares. Así, con entusiasmo, fervor democrático y marchando disciplinadamente, se conquistarán los reclamos consignados en la movilización.

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