Marco Fidel Rocha Rodríguez

Ningún país del mundo está libre de problemas por atender, y más si se trata de los países en vía de desarrollo, en donde se van acumulando con el pasar del tiempo porque no son atendidos oportunamente, por políticas erróneas y por una miopía torpe en fijar las prioridades sin tener en cuenta lo que la sociedad les demanda. Nos atrevemos a calificar como culpa de nuestros problemas sociales y económicos al gobierno anterior, que solamente es de cuatro años, pero que para solucionarlos demanda más tiempo y continuidad, además de gran transparencia y honestidad en los procesos.

El tema de la corrupción es algo que no hemos logrado erradicar de nuestro medio y como lo han manifestado estudiosos del tema, este vicio se lleva entre el 10% y el 30% de los contratos del Estado con los particulares. Uno se pregunta, de toda esa cantidad de dinero que se roban a diario ¿cuántas soluciones de nuestros problemas podríamos resolver si se actuara con honestidad?, pero no ha sido posible a pesar de las escandalosas cifras y por la demora en los procesos de investigación, aniquilar la corrupción a que nos hemos acostumbrado.

Sería preferible para Colombia tener una sociedad limpia y transparente, y no estar  acompañados de mentiras y de disculpas que permiten que, en la mayoría de los casos, no se logren las soluciones a los problemas por el desvío malintencionado de sus recursos.

Un tema de especial atención es el referente a la evasión de impuestos, cuya solución no debe estar centrada en el incremento de las tasas, sino en lograr que todos los ciudadanos paguen las tarifas justas, ello se da, si se bajan las altas tasas que estimulan la evasión y se establezcan sanciones ejemplares para quienes evadan. Tenemos el caso de la salud y de las pensiones cuyos cálculos de ejecución se basaron en la población aportante, pero no ha sido posible regularizar el normal funcionamiento en estos dos importantes aspectos por la informalidad reinante.

De una vez por todas deberíamos probar que una baja de impuestos con altas sanciones, tendría un efecto positivo en la recaudación de recursos para poder atender los problemas que han ido creciendo y que no se han podido atender por el efecto de la corrupción y de la evasión, que han sido tan graves como la próspera industria y comercialización del narcotráfico. Esta cadena de problemas nos está llevando a caminos errados y a que la cultura del odio, desconfianza y la falta de unidad nacional prosperen en nuestra Colombia.

marco_f@cesa.edu.co

 

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