Rodrigo Villalba Mosquera

Finalizadas las elecciones regionales inician los empalmes entre los mandatarios entrantes y salientes, y como en botica hay de todo. Empalmes armónicos donde se facilita toda la información. Empalmes complicados donde alguno de los actores no ha asimilado los resultados electorales. Empalmes traumáticos con comisiones excesivas, y empalmes imposibles en donde ni siquiera el funcionario entrante se pueden ver con el saliente. Hoy están reglados estos procesos, ordenando al funcionario saliente entregar un informe que servirá al entrante para saber cómo recibe la entidad territorial.

Pero también se da en esta época que muchos funcionarios salientes, en su afán de comprometer acciones y recursos, se extralimiten y terminen incurriendo en delitos contra la administración pública, atropellando procesos y generando ‘elefantes blancos’, producto de las fallas en los estudios previos, los diseños y la planeación. Y como ‘el diablo está en los detalles’, es ahí donde se constituye en un alto riesgo -para el funcionario y para la administración- por lo que sería conveniente que la Contraloría y la Procuraduría le echaran un ojo y evitaran así abusos que lamentar.

Muchos funcionarios salientes creen que se les va a acabar el mundo, y eso no es así. Por el contrario, el funcionario que cierra sin afanes y presenta un buen balance, seguramente se le abrirán nuevas posibilidades, pero lamentablemente no todos piensan así.
En lo que tiene que ver con el empalme en la Gobernación del Huila, hay una armónica relación entre el gobierno saliente y el entrante, una relación de respeto, con una comisión pequeña y austera que el mismo Gobernador entrante encabeza. Este rigor se da por consideración con el actual gobierno, para que no se obstaculice el normal desarrollo del ente territorial.

Carlos Julio González Villa realizó una gestión durante el cuatrienio sin oposición y con buenos recursos –informe que presentará- pero preocupa la deuda que recibió de $25 mil millones, la que va a entregar en $75 mil millones.

Me parece que no es muy amistoso, ni muy técnico, que en las “últimas de cambio” modifiquen el manual de funciones y de requisitos de los funcionarios (que fueron hechos a la medida de los actuales) y para el gabinete nuevo se rebusquen exigencias.
Inquieta también que muchos funcionarios, a estas alturas, estén iniciando procesos de regalías en los engorrosos OCAD y en otros tipos de contratación, en lugar de estar cerrando procesos de ejecución.

Ojo. A los funcionarios salientes no se les acaba el mundo este 31 de diciembre, salvo que por el afán hagan las cosas mal.

Le sugiero a los alcaldes y gobernadores salientes que cierren el cuatrienio con actitud positiva, para que puedan mostrar un buen balance. A los entrantes buen viento y buena mar.

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