Por Fermín Beltrán Barragán

David Wallece, en su libro “El Planeta Inhóspito”, nos aproxima a la vida después del calentamiento de la tierra “Los humanos,  como todos los mamíferos, somos motores térmicos. Si queremos sobrevivir, debemos bajar nuestra temperatura continuamente, como lo hacen los perros cuando jadean. Para ello, esta debe ser lo bastante baja como para que el aire actúe a modo de refrigerante, y extraiga calor de la piel para que el motor pueda seguir bombeando”: Si el calentamiento global no se detiene, literalmente nos vamos a recocer hasta morirnos.

¡Ah…los hombres de torva faz, somos capaces de todo, por fortuna aún somos temporales! No nos tiembla la mano para destruir lo que esté a nuestro alcance, nos erigimos como los dueños del planeta y si pudiéramos hasta nos repartiríamos las estrellas, las constelaciones y los agujeros negros, y haríamos guerras para que nos respetaran el dominio.

¡Hemos sido depredadores vanidosos! Cazamos rinocerontes y elefantes para hacer lujosos objetos de marfil, matamos especies para vestirnos con su piel en los grandes salones de la fama, acabamos las fuentes de agua para aprovechar los árboles que talamos sin piedad. Asesinamos sin remordimiento para quedarnos con el  tesoro del otro.

A esta hora, el progreso, concebido como la acción de ir hacia adelante, requiere la mirada crítica del espectador, para determinar si realmente vamos hacia adelante en el sentido de la supervivencia de la especie. ¿O vamos hacía un despeñadero en un vehículo de alta velocidad?

¿Seremos capaces de repensarnos y cambiar el rumbo?  Pienso que sí, que la complejidad humana lleva en sus adentros la energía para levantarse y sobreponerse, quizá en unos individuos más que en otros; pero es posible, no pierdo la esperanza en la bondad humana.  Hay algo en la esencia que nos convoca a ser mejores en el sentido de ayudar al otro, en el sentido de respetar las plantas, las especies y todo lo que conforma la tierra.

Nuestra condición humana nos hace pensar que el calentamiento de la tierra se va a detener por arte de magia, que la tecnología lo va a resolver y en los peores casos que es un fenómeno de medios que realmente no existe. Basta revisar que no podemos vivir sin ventiladores o aires acondicionados, que la temperatura por simple observación si se ha incrementado, para entender que nos estamos calentando y que las cosas pueden ser peores. Y, aun así, nos resistimos a abandonar los lujos, a generar residuos de manera monstruosa, al fin y al cabo soy solo una golondrina, pero sumadas todas, somos capaces de aniquilar o de salvarlo todo. ¡Ya es hora, actuemos!

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