Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

Es importante sospechar siempre de ciertos imaginarios que se van instalando en las sociedades, ya que estos ocultan realidades que a algunos no les conviene que se evidencien. En este sentido, el discurso de la austeridad se ha venido implantando con tal efectividad que las personas no reclaman sus derechos fundamentales pues creen, erróneamente, que de esa manera están incurriendo en un abuso a un Estado que no tiene suficientes recursos. En la última campaña presidencial nadie creía que se pudiera garantizar la educación gratuita; la mayoría eligió la senda de la privatización de este derecho universal. En todas las instituciones del Estado el discurso de la austeridad se utiliza para recortar derechos de los trabajadores, para legitimar los abusos y para desviar los recursos, que sí existen, hacia otros fines, hacia algunas arcas privadas. No hay dinero para garantizar el derecho a la educación, es importante apretarse el cinturón para el próximo año, las matrículas deben aumentar por falta de presupuesto, no alcanzan los recursos para materializar el derecho a la salud, solo hay contrato por un mes porque no alcanzan los recursos, la única forma de contratar es por prestación de servicios. Estas son algunas de las ideas que se han ido naturalizando en el entorno cotidiano.

Si bien el discurso de la austeridad es lógico, la realidad evidencia que no es del todo cierto. Mientras a la mayoría le toca resignarse ante la supuesta falta de recursos del Estado, unos pocos grupos se benefician a través de entramados económicos que logran desangrar las arcas públicas. Por otra parte, es claro que el presupuesto se distribuye de acuerdo a unos intereses específicos por parte de quienes administran el Estado. ¿Por qué para Colciencias se invierte un total de $356.681 al año mientras que para el Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD – se invierten $490.000? La cifra es reveladora porque demuestra que el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Colombia no ha sido importante para los gobiernos de turno, mucho más interesados por mantener un aparato represor que les dé garantías a las élites que se han enquistado en el poder político y económico. El gobierno actual sigue privilegiando al sector defensa con una proyección de aumento de 6.8% de presupuesto para el 2020, mientras que para el agro se estima una reducción del 21.6%. Para el Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación, se plantea una disminución de su presupuesto en 30% para el año que viene. El problema no es la falta de dinero, es la ausencia de sentido de justicia social.

Investigador del grupo Estudios Políticos.

 

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