Froilán Casas Ortiz

La ambición, la avaricia, la codicia son los vicios del hombre más disociadores y destructores de la convivencia. Una persona que busque protagonismo en todo, resulta la persona más disociadora del mundo. ¿Por qué se acaban las familias, las empresas, los partidos, etc.? Por la pandemia de la mezquindad humana. ¡Cuántos proyectos fallan por la ambición de algunos! Se echa al traste todo intento de trabajar mancomunadamente y por la misma causa. Mientras no tengamos claro el norte se caminará inútilmente. Observando la naturaleza encontramos la clave del éxito: mira a las abejas, la organización que tienen, ninguna es pieza suelta, todas trabajan por la misma causa y después de dedicar largos días construyendo futuro sin protagonismo ni ambiciones, obtienen resultados increíbles. Cada una ocupa su papel y ninguna invade el espacio del vecino, “saben” que todas luchan por la misma causa. Hasta los zánganos tienen una misión. A mí me parece que la abeja debe ser el logo símbolo de muchas empresas. El aislarse y el querer ser protagonista, castra y mutila la hombre, frustra cualquier propuesta. Los agentes de la división aparecen cuando menos se piensa infortunadamente. Hay gente tóxica que lo único que expelen es ambición y egoísmo. Por favor, huye de estos especímenes; éstos suelen ser la mayor toxicidad del mundo. Permíteme decirte que la persona resentida y visceral le hace mucho mal a las organizaciones. En el fondo carecen de autoestima y por ello siempre viven agresivos e intolerantes. Por favor, observa la naturaleza: mira a los gansos. Ellos trabajan en equipo. Fíjate en una cosa: ellos vuelan en V. Su graznido, los anima; uno de ellos lleva el timón de mando y todos colaboran por la misma causa: avanzar hasta obtener la meta. Cuando el ganso timón se cansa, pasa el último y lo reemplaza. El volar en V les permite cortar la fuerza del viento, así que el último va menos fatigado, como quien dice, ha gastado menos fuerzas, pues entonces, a tomar la delantera, ¡eh ahí el secreto de su éxito! Uno de los secretos del éxito de las empresas japonesas y coreanas es trabajar en equipo. La Teoría Z y los llamados Círculos de Calidad nacieron en el país del Sol Naciente. Perdieron la guerra y su derrota fue el acicate para reemprender la marcha con una constancia y perseverancia increíbles. Vieron la derrota como una oportunidad para llegar al éxito. Hay personas que hacen de un vaso de agua una tempestad. Hay gente plañidera que en todo ve problema y por donde va expulsa el veneno del desánimo y la derrota. El optimista ve en la crisis una oportunidad. El inteligente reconoce el error y gana la verdad. Hay que caminar con realismo; se debe ser “quijote” pero con los pies en la tierra. Todos tenemos nuestros límites, hay que saberlos reconocer. Es propio de necios no reconocer y medir sus propias potencialidades. Por favor, trabaja en equipo y verás los resultados. El disenso hace parte de cualquier proyecto, un disenso sensato que promueva no que destruya la organización, un disenso positivo y realista que optimice recursos y aproveche oportunidades.

 

Comentarios

comentarios