Cristina Plazas

Por estos días de paro, hemos visto a muchos congresistas apoyando las marchas, exigiendo al gobierno acatar las peticiones hechas por la comisión del paro. Muchos de ellos, incluso los que han estado inmersos en escándalos de corrupción, han salido a los medios a enarbolar un discurso pasajero de indignación.

Quiero recordarles desde esta columna a esos parlamentarios “indignados” que el 19 de junio de este año, de manera descarada, hundieron el estatuto anticorrupción presentado por la Fiscalía, causando ira en toda la ciudadanía. Como siempre, muchos parlamentarios salieron a endilgarse culpas unos a otros y se comprometieron a aprobar el proyecto en esta legislatura.

Hoy nos siguen viendo la cara de idiotas. A la fecha no se ha dado el primer debate, lo que quiere decir que este año tampoco será aprobado el proyecto. Dilatar y dilatar es su consigna.

Nuevamente el senador Luis Fernando Velasco fue quien más objeciones presentó, cuando el compromiso era aprobarlo como estaba.

En este momento está cursando otro proyecto anticorrupción presentado por el gobierno y solo le falta un debate. El presidente del Senado Lidio García, tiene la obligación de anunciar la ponencia, que ya está radicada, para que se debata y se concilie antes del 16 de diciembre. Nuevamente estamos contra el tiempo; esperamos que la próxima semana no surjan nuevas sorpresas.

Pero además de estos proyectos, también está en curso el proyecto de pliegos tipo que evita la cartelización de los contratistas y el amaño de las licitaciones. Ya han pasado tres meses desde la aprobación en comisión primera de Cámara y no ha sido citado a plenaria.

A este proyecto le trataron de meter dos orangutanes, uno que establecía que se debía tener en cuenta el domicilio de los contratistas (para que todo quedara en familia) y la creación de una comisión que incluía a los congresistas para elaborar los pliegos. ¿Habrase visto tanta desfachatez? Pero estos fueron atajados gracias al control social que realizamos los medios y la ciudadanía.

Son muchos los congresistas que se han opuesto a este proyecto. Obviamente algunos están preocupados porque saben que esto afectará su bolsillos por las coimas que no recibirán.

¿Qué espera el representante Cuenca, presidente de la Cámara para ponerlo de primero en el orden del día? ¿Por qué la demora?

¿Por qué los representantes ponentes Julián Peinado y Jorge Méndez no han presionado para que se discuta el proyecto?

¿Será que una vez más los intereses oscuros de algunos se sobrepondrán a los intereses del pueblo?

Señores congresistas: Ahora no se vengan a dar de salvadores. Somos muchos los ciudadanos que no nos dejamos engañar. No se equivoquen, muchos de los que hoy marchan lo hacen en contra de ustedes

Comentarios

comentarios