La Nación
24 de mayo de 1612 1 5 julio, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

24 de mayo de 1612

Jorge Fernando Perdomo

 

Relata la historia, que después de dos intentos frustrados por parte de Juan de Cabrera en 1539 y Juan Alonso en 1551, el Capitán Diego de Ospina y Medinilla, conocido como el “Rey Chico”, hace 410 años formalizaba la fundación de la capital de la provincia del Páez, dándole el nombre de “Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Valle de Neiva”.

Han pasado cuatro largas centurias en las que hemos presenciado, con muy contadas excepciones, una clase gobernante inferior a las expectativas, que han llevado al lento y perezoso desarrollo de una ciudad, a pesar del tesón demostrado por un sector privado y empresarial, pero que al final nos coloca como una de las ciudades de menor crecimiento e importancia en casi todos los renglones de le economía.

Su participación en el Producto Interno Bruto del país, los índices de desempleo con énfasis en el sector de jóvenes,  el negativo registro comparativo en inversión de capital, el déficit en el sector vivienda que genera niveles alarmantes de hacinamiento, la deficiencia en servicios públicos, en fin un lamentable incremento en los indicadores que reflejan un menor crecimiento económico y una línea de pobreza extrema que convierten a Neiva en una bomba de tiempo.

Algunos dirán que son solamente cifras, pues es una ciudad donde se vive “sabroso”, que ya llega San Pedro y todo se olvida en medio de la rumba y el licor, pero la realidad es otra y el atraso de Neiva se evidencia cuando vemos el rezago frente a otras ciudades, que hace no muchos años estaban a la par de nuestra capital, como Ibagué, Villavicencio, Valledupar y otras, que hoy descollan como ciudades intermedias con un mayor potencial, lo que finalmente se traduce en un mejor nivel de vida para sus habitantes.

Neiva, ha tenido todas las posibilidades para ser protagonista de un rápido crecimiento que contribuiría a mejorar la calidad de vida si hubiéramos entendido la importancia del aprovechamiento de las ventajas derivadas de una mayor gobernabilidad, una mejor gobernanza y una participación de los todos los actores sociales y económicos, para hacer de nuestra capital una ciudad eficaz, eficiente, con capacidad administrativa y fiscal, que genere transparencia, confianza y oportunidades para que el sector privado que es el llamado a dinamizar el desarrollo implemente negocios que generen empleo y líneas de riqueza para todos.

Pero eso hoy es pedirle peras al olmo. Tenemos un alcalde que se ha preocupado por el mejoramiento y la atención de sus cosas particulares, menos las de la ciudad, cosas que lo tienen bastante enredado y rindiendo cuentas a la justicia. De hecho es posible que mañana termine de una vez por todas esta terrible equivocación y desastre que ha significado para Neiva, la presencia de Gorky Muñoz frente a sus destinos y  para que nos permita cerrar este periodo funesto para la ciudad, que queda afectada en su imagen, dignidad, confianza y amor propio y destruida como la de la penúltima fundación de Juan Alonso, por la ordas de las tribus “Pijaos” en el año 1560.